Puebla.- El Gobierno de Puebla publicó el domingo un “posicionamiento” para negar que Alejandro Armenta haya recibido notificación del retiro de su visa estadounidense. No exhibió el documento, no citó al Departamento de Estado y se refugió en una verdad de Perogrullo: otorgar o quitar visas es asunto de Washington. El texto, fechado el 13 de septiembre, da un brinco inmediato a las casas del migrante y a “los lazos con los paisanos”, como si el problema fuera la diáspora y no la credibilidad del gobernador. Esa pirueta no es información: es cortina de humo.
El rumor creció en redes —incluido un señalamiento de Simón Levy— al calor de una oleada real: Andy López Beltrán confirmó en agosto que le cancelaron la visa; Marina del Pilar lo hizo antes; y gobernadores de Morena, Armenta entre ellos, firmaron un desplegado contra la “injerencia extranjera”. Hasta ahora no hay comunicado consular ni evidencia pública que acredite el desvisado de Armenta. Negar “la notificación” no es lo mismo que demostrar que el papel sigue vigente. Quien gobierna y necesita un boletín de domingo para explicarlo ya perdió la iniciativa: o hay algo que ocultar, o la administración estatal se deja arrastrar por un chisme que no supo matar con pruebas.
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