Michoacán.- En Michoacán, personal del Hospital General Regional No. 1 de Charo y de clínicas en Morelia cambió sábanas, limpió pisos y surtió insumos a toda prisa ante la posible llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum, según videos documentados por trabajadores y difundidos en redes. El operativo coincide con las protestas de empleados del IMSS e IMSS-Bienestar en al menos 17 estados, que desde el 13 de octubre exigen un aumento salarial del 10% al tabulador (frente a la oferta de 2.9% más 3.9% en prestaciones), abasto de medicamentos e insumos, y más personal. El IMSS-Bienestar respondió que las movilizaciones son “de carácter laboral y sindical” y no afectan la atención, aunque Sheinbaum reconoció demandas “legítimas” —incluyendo desabasto por proveedores y distribución— y ordenó a Zoé Robledo un plan de acción.
La consulta salarial del 14 de octubre, en la que unos 475 mil trabajadores debían votar sobre el incremento, arrancó con denuncias de irregularidades: boletas sin folio, convocatoria fuera de plazo y recuento a cargo de los mismos delegados sindicales que los trabajadores buscan destituir, según el enfermero Rafael Soto del Centro Médico Nacional Siglo XXI, reportado por Reforma. Paralelamente, pacientes del mismo Centro Médico llevan seis semanas sin medicamentos psiquiátricos como mirtazapina, y el personal de farmacia desconoce los canales oficiales (portal recetacompleta.gob.mx y línea 800 953 2218) para surtir recetas pendientes. Mientras el gobierno insiste en abastos del 94% y encuestas en farmacias, los propios datos del IMSS y las protestas muestran que en el 90% de los casos las recetas incompletas se deben a falta de stock.
El patrón de simulación se extiende más allá de la salud: a dos meses de que Sheinbaum inauguró el Archivo General Agrario (construido por Sedatu con participación de empresas ligadas a la red de amigos de Andy López Beltrán, con sobrecostos y retrasos documentados), se desplomó parcialmente el techo de un acceso, después de que Mexicanos Contra la Corrupción ya había alertado sobre goteras que afectaron equipos al ocupar el edificio. En ambos casos —hospitales maquillados y obras que se caen— el discurso oficial de “normalidad” choca con la evidencia en campo, mientras los pacientes y trabajadores cargan con las consecuencias.
Discusión sobre este post
Sin posts




