Tabasco.- En Villahermosa, Alejandro Moreno no pidió votos. Pidió que nadie se meta. El dirigente nacional del PRI planteó que la oposición no registre candidato en el Distrito VI federal de Tabasco —Centro, Jalapa, Tacotalpa y Teapa— para que Andrés Manuel López Beltrán “juegue solo”. Su argumento: Morena ya acomodó la cancha con gobierno, programas y órganos electorales, y “se va a robar la elección”. Lo dijo sin rodeos: “es un cínico, es un corrupto”.
El tío respondió al día siguiente. José Ramiro “Pepín” López Obrador, secretario de Gobierno del estado, no desmintió con cifras ni con actas. Descalificó: “A ese señor ni contestarle” y “¿cómo un ratero va a decir que se va a robar la elección?”.
Ahí está el retrato. No hay debate institucional. Hay dos apellidos tirándose lodo.
Andy dejó en mayo la Secretaría de Organización de Morena para buscar esa diputación. El dirigente estatal del partido, Jesús Selván, reconoció que, hasta julio, era el único militante que había manifestado interés formal por esa candidatura. Desde agosto recorre las 170 secciones del distrito. La oposición ya había anunciado denuncias por actos anticipados. Nada de eso detuvo la gira.
La propuesta de Moreno no es estrategia: es un acta de defunción política. Si el PRI cree que la elección está perdida de antemano, competir y documentar irregularidades sería la vía. No competir le regala a López Beltrán la narrativa que Alito dice querer evitar: que “barrió” el distrito. Y le ahorra al tricolor la prueba de que, en la cuna del obradorismo, ya no tiene militancia que poner en la boleta.
Pepín tampoco sale bien. Defender al sobrino llamando “ratero” al denunciante no limpia el cargo ni el apellido. El Distrito VI lo ha retenido el oficialismo en 2018, 2021 y 2024. El gobierno estatal está en manos de Morena. El secretario de Gobierno es tío del precandidato. Eso no prueba un fraude. Prueba una hegemonía que ya no necesita disimulo.
Alito acusa nepotismo y negocios. Pepín acusa falta de credibilidad. Los dos tienen con qué. El PRI que denuncia impunidad arrastra su propia historia de impugnaciones y desgaste. La 4T que habla de pueblo manda al hijo del expresidente a un distrito hecho a la medida, con el aparato local de espectador complaciente.
La frase de Moreno —“que juegue solo”— suena a valentía de micrófono. En los hechos, es la oposición aceptando que en Tabasco ya no disputa el poder: solo comenta el resultado. Y la respuesta de Pepín confirma el otro lado del mismo cinismo: cuando la crítica llega a la familia, no hay argumento. Hay desprecio.
Si Andy llega a San Lázaro sin rival serio, no será solo por el apellido. Será también porque quienes dicen combatirlo prefirieron el titular fácil a la urna incómoda.
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