Morelia.- Desde Morelia, Claudia Sheinbaum soltó este domingo que “está mejor todo el sistema de salud, pero todavía nos falta” y que es “falso” que las instituciones públicas estén peor que antes. Según ella, sus visitas sorpresa a hospitales y centros del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar le permiten oír directo a pacientes y trabajadores y detectar carencias. Suena a control de calidad, pero llega justo cuando trabajadores del Seguro Social llevan semanas protestando por salarios, desabasto de insumos y falta de personal, y cuando el propio gobierno admite retrasos en la distribución de medicamentos (aunque presume abastos cercanos al 97 %).
La promesa de Andrés Manuel López Obrador de dejar un sistema “mejor que Dinamarca” ya era una broma cara en 2024; dos años después, con Sheinbaum en el poder y repitiendo el “me canso ganso” de modernizar todo, la distancia se ve en las calles y en las farmacias. Dinamarca destina cerca del 10 % del PIB a salud; México ronda el 2-2.6 %. Mientras tanto, reportes de pacientes y trabajadores (e incluso del hospital militar) siguen señalando faltantes, y el gobierno recurre a consejos de inteligencia artificial para arreglar la logística que nunca se resolvió. Las visitas sorpresa no sustituyen el abasto real ni los quirófanos que siguen fallando.
Al final, “todavía nos falta” se ha convertido en la frase comodín. Si ya éramos Dinamarca —o mejor—, ¿por qué los derechohabientes siguen comprando sus propios medicamentos y los médicos salen a marchar? El discurso avanza; el sistema, no tanto.
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