Chilpancingo, Guerrero.— Una jornada de violencia se registró en la región Centro de Guerrero, sobre la carretera que conecta la cabecera de Quechultenango con la comunidad de Zacatzonapa. De acuerdo con reportes preliminares, pobladores de la zona interceptaron un convoy de seguridad, incendiaron varias patrullas de la Policía Estatal y agredieron a personal de la Guardia Nacional, lo que dejó a varios elementos lesionados.
El hecho provocó una fuerte movilización de corporaciones estatales y federales para restablecer la circulación y asegurar el perímetro. De forma extraoficial se habla de afectaciones a unidades del transporte público que transitaban por la zona, aunque hasta ahora no hay un balance oficial de daños.
Confirman retención y posterior liberación de 29 agentes
El subsecretario de Gobierno de Guerrero, Francisco Rodríguez Cisneros, confirmó que 29 elementos de fuerzas de seguridad fueron retenidos por habitantes en la zona limítrofe entre Mochitlán y Quechultenango.
Según explicó el funcionario, los efectivos realizaban recorridos de vigilancia rutinarios, que forman parte de las tareas diarias acordadas en la Mesa de Seguridad con los alcaldes de la región, y no se trataba de un operativo de detención.
Los agentes fueron liberados horas después, la noche del mismo miércoles, tras una negociación entre autoridades estatales y el presidente municipal de Quechultenango, David Astudillo.
De forma preliminar, se informó que entre los retenidos había 16 elementos federales - de la Guardia Nacional y del Ejército - y 13 policías estatales. Durante el tiempo que permanecieron retenidos, estuvieron resguardados al interior de una clínica del IMSS-Bienestar. Testigos señalaron que los pobladores, algunos con el rostro cubierto, los amenazaron con palos y machetes.
Hasta el momento, ni el gobierno estatal ni la federación han dado un informe oficial detallado sobre el número exacto de patrullas incendiadas y el estado de salud de los lesionados.
Contexto
Quechultenango se ubica en el área de influencia del grupo delictivo conocido como Los Ardillos, que opera en el llamado Circuito Río Azul y al que se le atribuyen actividades como trasiego de drogas, extorsión, secuestro y homicidio.
De manera extraoficial, se ha vinculado la presencia de las fuerzas federales en la zona con las investigaciones por la muerte de un agente de la Guardia Nacional ocurrida el pasado 5 de septiembre, caso por el cual ya se reportó una detención el 15 de septiembre. Sin embargo, esta línea no ha sido confirmada oficialmente por ninguna autoridad.
Las autoridades mantienen presencia en la zona para evitar nuevos enfrentamientos.




