¡Ratas abandonan el barco! Funcionarios de Morena se venden a Trump y delatan a sus propios compañeros, según The New York Times
Funcionarios de Morena se ofrecen como informantes a EE.UU. contra compañeros del partido, según The New York Times
CDMX.- The New York Times reveló este 27 de junio que al menos una docena de funcionarios electos de Morena —incluidos gobernadores y legisladores— han contactado discretamente a autoridades estadounidenses para ofrecer información sobre otros integrantes del partido, en medio de las investigaciones impulsadas por la administración Trump contra vínculos con el crimen organizado.
Según el reportaje firmado por Steve Fisher, Jack Nicas y Alan Feuer, la DEA ha impulsado estos acercamientos y varios ya han avanzado en conversaciones. Derek Maltz, exadministrador interino de la DEA, aseguró que estas colaboraciones aumentan las posibilidades de imputaciones contra funcionarios de alto nivel en el corto plazo.
La reacción oficial no se hizo esperar. Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, envió una carta al editor del NYT exigiendo rectificación: negó haber recibido notificación alguna de investigación en su contra y afirmó que no existe evidencia oficial que lo vincule. Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, lo desestimó como “narrativa de la ultraderecha” y aseguró que el movimiento no encubrirá a nadie, pero que cualquier investigación debe seguir la ley.
Desde la oposición, Alejandro Moreno (“Alito”) celebró la nota como confirmación de lo que han denunciado durante años: la existencia de “narcopolíticos” dentro de Morena y un supuesto pacto de impunidad con los cárteles.
La crítica es inevitable. La supuesta lealtad del 100 % que tanto pregonó Morena se está rompiendo en pedazos ante la primera presión real. Cuando el agua llega al cuello, los “compañeros” corren a salvar el pellejo delatando a otros. No es una conspiración externa: es la lógica consecuencia de años de impunidad y contubernio que ahora se pagan con traiciones internas. Las negaciones de Durazo y Montiel son el guion clásico —sin una sola prueba que desmonte los contactos anónimos reportados— y suenan más a intento de contener el daño que a una defensa sólida.
El contexto no ayuda: ya hay gobernadores morenistas como Rubén Rocha Moya bajo cargos concretos en EE.UU. y otros señalados con visas revocadas. Que ahora varios busquen cooperar con quien antes llamaban “intervencionista” revela el verdadero tamaño del problema. Morena puede seguir gritando “soberanía” y “ultraderecha”, pero la grieta ya está abierta y las ratas empiezan a abandonar el barco. Esto no es periodismo de ataque: es el reflejo de un partido que, cuando le aprietan, prefiere delatar antes que defenderse con hechos.







