Washington.— Los demócratas lograron el martes el control de ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos, con triunfos amplios en varios estados tradicionalmente republicanos, algo que no ocurría desde hace muchas generaciones. El resultado se interpreta como un claro rechazo de decenas de millones de electores al presidente Donald Trump.
En distritos y estados conservadores que hace apenas dos años impulsaron la reelección de Trump, los votantes se inclinaron con fuerza hacia los demócratas. Entre las principales razones figuran el malestar por la ofensiva militar contra Irán, la preocupación por el elevado costo de la vida y el descontento generalizado con la gestión del gobierno.
En Texas, el estado más poblado y de mayor peso republicano, los demócratas rompieron una racha de derrotas de varias décadas al obtener un escaño en el Senado y derrotar al gobernador Greg Abbott, quien buscaba un cuarto mandato. Kansas eligió a su primer senador demócrata desde la Gran Depresión, casi un siglo atrás. En Carolina del Sur, donde Trump había ganado por cerca de 18 puntos en 2024, los demócratas vencieron al candidato al Senado que el propio presidente había respaldado de forma personal.
Con estos resultados comienza una etapa de gobierno dividido en Washington, después de dos años en los que el Congreso bajo control republicano casi no limitó las acciones de Trump. A partir de enero, cuando asuman los nuevos legisladores, se espera que los demócratas utilicen su mayoría para investigar a la administración, a la familia del presidente y a sus aliados, además de exigir concesiones en proyectos de ley importantes. El Senado demócrata también podrá bloquear nominaciones del Ejecutivo, incluidas eventuales vacantes en la Corte Suprema.
Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado, señaló que se está produciendo un cambio generacional en la composición de la cámara alta que transformará al país, y que los votantes pidieron un cambio que ahora los demócratas deben materializar.
La Constitución impide a Trump postularse a un tercer mandato. El nuevo equilibrio de fuerzas en Washington podría acelerar su condición de presidente saliente, mientras la atención política se desplaza hacia la carrera presidencial de 2028 y los posibles sucesores buscan posicionarse en un escenario posterior a Trump.
A pesar de los temores de algunos demócratas de que el presidente intentara cuestionar los resultados, como ocurrió en 2020, Trump reconoció el desenlace y felicitó a los ganadores en una entrevista con Fox News. Afirmó que está dispuesto a colaborar en temas como la inmigración, aunque advirtió que vetará cualquier iniciativa que considere excesiva o “descabellada”.
Según encuestas a pie de urna realizadas por SSRS para un consorcio de medios que incluye a las principales cadenas de televisión y a Associated Press, la mitad de los votantes consideró que estos comicios eran una oportunidad para expresar su rechazo al presidente. Tres cuartas partes se declararon enfadados o insatisfechos con el rumbo del país, y el 70 % dijo que desea que el Congreso ejerza un mayor control y equilibrio sobre el Ejecutivo.
El senador demócrata por Georgia Jon Ossoff declaró ante sus seguidores que, con victorias contundentes y claras, los estadounidenses reprendieron la corrupción, la incompetencia y lo que calificó como la “depravación” del presidente Donald J. Trump.



