Reforma electoral en la recta final: Monreal fija febrero como plazo límite
De no presentarse, el proceso se frustra por “tiempos muy ajustados”, según sus propias palabras
CDMX.- En medio de tensiones internas, la reforma electoral propuesta por el gobierno de Claudia Sheinbaum avanza a marchas forzadas, con Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, advirtiendo que febrero es el plazo fatal para presentarla y discutirla antes de las elecciones de 2027. El foco está en modificar la designación de legisladores plurinominales, eliminar la lista nacional del Senado y ajustar fórmulas de integración, manteniendo el esquema 300-200 sin reducir escaños. Manuel Velasco, del PVEM, insiste en que no hay estancamiento, solo “coincidencias” para cambiar prerrogativas y blindar contra infiltración del crimen organizado, mientras aliados como PT y PVEM retrasan el proceso en negociaciones cerradas en Gobernación.
Esta maniobra huele a puro control político: Morena, con su mayoría aplastante, busca reacomodar las reglas del juego para eternizarse en el poder, marginando a la oposición y debilitando la representación proporcional que tanto les molesta cuando no les favorece. Es un atropello democrático disfrazado de “consenso”, donde los “desencuentros” que admite Monreal no son más que regateos por cuotas de poder, ignorando debates amplios y transparentes que el país exige.
Si pasa febrero sin iniciativa, como avisa Monreal, quedamos ante un fracaso deliberado o una imposición de última hora que pisotea la Constitución. Esta reforma no es progreso, es retroceso: fortalece al crimen al no tocar raíces profundas y solo beneficia a la coalición gobernante, dejando a México vulnerable a un autoritarismo disfrazado de transformación. ¡Basta de engaños!



