¡Rehenes del Zócalo! CNTE mantiene el plantón y amenaza con boicotear el Mundial 2026 mientras Sheinbaum presume “avances”
CNTE mantiene plantón en el Zócalo y confirma que “la huelga sigue” a días del Mundial 2026
CDMX.- A cuatro días de que el Mundial de Fútbol 2026 arranque en la Ciudad de México, el Centro Histórico sigue convertido en un campamento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Carpas, bloqueos y maestros disidentes ocupan calles como Allende, Bolívar y 5 de Mayo. La policía blindó accesos al Zócalo con filtros y vallas metálicas para proteger la remodelación y el Fan Fest de la FIFA, pero el plantón no se mueve.
Marcelino Hernández, secretario de la sección 58 de la CNTE, lo dejó claro este domingo: “La huelga sigue”. Tras una reunión con Segob y SEP, anunció que analizarán en asamblea las propuestas del gobierno, pero por ahora ni levantan el campamento ni detienen las movilizaciones. “Estamos preparados para resistir”, sentenció. El influencer español @nilojeda ya lo documentó en video: esto es la “realidad” que el gobierno de Claudia Sheinbaum no quiere que el mundo vea.
La respuesta oficial fue patética. Segob y SEP defendieron los “avances de la Cuarta Transformación”: un aumento salarial del 10% en 2025 y otro 9% en 2026, más prestaciones y recuperación del poder adquisitivo. Los mismos porcentajes que la CNTE ya rechazó antes por insuficientes. El sindicato, con una de las mejores condiciones laborales del país —jubilaciones tempranas, bonos, pocos días de trabajo efectivo—, exige más: derogar la Ley del ISSSTE de 2007 y garantías de pensiones doradas. Mientras tanto, el Zócalo se cae a pedazos, los comercios cierran y el caos vial empeora.
Esto no es diálogo, es extorsión en toda regla. La CNTE lleva semanas amenazando con boicotear el evento deportivo más importante del planeta: marchas, derribo de estatuas del Mundial en Reforma y un paro nacional indefinido. Sheinbaum, que prometió orden y “humanismo”, ahora manda vallas de tres metros y reza para que los maestros se cansen antes del 11 de junio. Los turistas que ya llegan, los influencers y las cámaras internacionales están grabando el desastre: un gobierno rehén de un gremio radical que actúa como porro con fuero sindical.
La imagen de México ante el mundo se desmorona. No es culpa del Mundial. Es culpa de una Cuarta Transformación que, seis años después, sigue sin poder controlar las calles de su propia capital. Si esto es “progreso”, que alguien le explique al planeta por qué el Zócalo parece zona de guerra en vez de sede de la fiesta del fútbol.





