Robo a abuelita de 87 años en el Banco del Bienestar de Monterrey: mil pesos que desaparecen y una cartera retenida
Abuelita de 87 años denuncia robo de mil pesos en Banco del Bienestar de Monterrey
Monterrey.- Una abuelita de 87 años acudió el lunes pasado a una sucursal del Banco del Bienestar en Monterrey para retirar 5 mil pesos que había ahorrado de su pensión para una prótesis dental. Según el testimonio de su nieta y el video que circula en redes, la transacción se registró por 6 mil pesos en la aplicación. Al regresar al día siguiente a reclamar, el personal ya tenía listos los mil pesos “faltantes”, pero durante la confrontación retuvo la cartera de la nieta con documentos y tarjetas. La familia denuncia el hecho como hurto y exige investigación; el caso ha generado indignación masiva en X y Facebook.
Este episodio no es un incidente aislado, sino la expresión más cruda de un modelo que presume proteger a los más vulnerables mientras los expone a la discrecionalidad de empleados en ventanilla. El Banco del Bienestar, creado para canalizar recursos directos a pensionados y programas sociales, opera con controles laxos, filas eternas y nula transparencia en sucursales. Que una institución del Estado “robe” —o permite que roben— a una mujer de 87 años que apenas puede caminar con bastón, y que después retenga la cartera de su familiar como intimidación, revela no solo fallas operativas sino una cultura de impunidad que erosiona cualquier discurso de “bienestar”.
La crítica más dura es política: mientras las mañaneras repiten que la transformación llegó para los pobres y ancianos, la realidad en las ventanillas del banco gubernamental muestra que el sistema diseñado para ellos los convierte en presa fácil. Sin auditorías rigurosas, protocolos claros para adultos mayores ni consecuencias reales para el personal, estos “errores” se repiten y se normalizan. La familia ya anunció denuncia; el Banco del Bienestar y las autoridades tienen la obligación inmediata de esclarecerlo públicamente y sancionar a los responsables. De lo contrario, solo confirmarán que el “banco del pueblo” funciona mejor para sustraer que para servir.



