Rocha Moya reaparece tras 69 días: “Estoy en mi casa”, mientras EU lo acusa de pactar con Los Chapitos y Morena lo protege
Rubén Rocha Moya reaparece tras 69 días y asegura que nunca salió de Culiacán
Culiacán.- Rubén Rocha Moya rompió su largo silencio el 9 de julio con un post en redes sociales. Afirmó que desde el 1 de mayo permanece encerrado en su domicilio de Culiacán, sin protección federal, que ya compareció ante la FGR y que las acusaciones de Estados Unidos son una “atroz embestida mediática” de la ultraderecha sin sustento.
Claudia Sheinbaum respaldó de inmediato la versión: “El señor está en su casa, absolutamente falso que lo tengamos escondido”. Ricardo Monreal, por su parte, repitió el mantra oficial: “Morena no defiende a ningún narcotraficante”.
El problema es que ninguno de los dos explica lo esencial.
El 29 de abril de 2026, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusó formalmente a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios sinaloenses de conspirar con Los Chapitos. Los cargos incluyen facilitar el tráfico de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetaminas hacia Estados Unidos, a cambio de protección, información y apoyo político. Las penas van de 40 años a cadena perpetua. No es un tuit ni una filtración: es una acusación formal del Departamento de Justicia.
Rocha pidió licencia el 2 de mayo. La obtuvo rápido, gracias a la mayoría morenista en el Congreso de Sinaloa. Desde entonces, su paradero fue un misterio hasta que la presión pública lo obligó a aparecer. Ahora dice que confía en la FGR. La misma FGR que, al 8 de julio, reconoció públicamente que aún no tiene pruebas suficientes de Estados Unidos para proceder con la extradición.
Si todo es un montaje de la ultraderecha, ¿por qué pedir licencia? ¿Por qué esconderse 69 días? ¿Por qué no viaja a Nueva York a enfrentar las acusaciones si está tan seguro de su inocencia? El discurso de soberanía suena cada vez más como un escudo para evitar que un gobernador en funciones responda por presuntos pactos con el crimen organizado.
Mientras tanto, una senadora del PRI publicó un video de elementos de la policía estatal resguardando una zona residencial en Culiacán donde, según ella, se encuentra Rocha. El gobierno de Sinaloa no lo desmintió.
Rocha Moya no es víctima de una campaña mediática. Es un gobernador que, según la justicia de Estados Unidos, habría entregado control institucional a cambio de votos y dinero. Que ahora salga a victimizarse desde su casa, con el respaldo de Palacio Nacional, solo confirma lo que ya sabíamos: en este gobierno, cuando el narco toca al poder, la respuesta no es justicia. Es un comunicado en redes y la orden de “no moverlo”.




