Salinas Pliego lleva su pleito a Washington: Denuncia persecución ante la CIDH
El empresario Ricardo Salinas Pliego presentó una petición formal ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en la sede de la OEA, en Washington D.C.
EU.- En un movimiento que ha encendido el debate político, el empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego presentó este martes una petición formal ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en Washington D.C. Durante una reunión con Pedro Vaca, relator especial para la Libertad de Expresión, Salinas entregó un expediente con supuestas pruebas de acoso sistemático por parte del gobierno mexicano, incluyendo persecuciones fiscales, judiciales y administrativas. En su cuenta de X, el magnate de Grupo Salinas —dueño de TV Azteca y Elektra— aseguró que no se trata de un ataque personal, sino de un intento del Estado por imponer el miedo y silenciar a los críticos, advirtiendo sobre una “grave crisis institucional” en México. Tras la cita, se reunió con la congresista estadounidense Maria Elvira Salazar y asistió a la toma de protesta del nuevo embajador de EE.UU. en Perú, en el Departamento de Estado.
El contexto revela un largo historial de tensiones entre Salinas y el gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Fuentes verificadas, indican que el empresario adeuda más de 70 mil millones de pesos en impuestos al SAT, tras perder litigios en tribunales mexicanos. Salinas ha calificado estas acciones como represalias por sus críticas abiertas al régimen, pero críticos como el activista Guille Vidal lo ven como un berrinche de un “junior patético” que evade responsabilidades fiscales mientras se victimiza en instancias internacionales. La denuncia, ingresada originalmente en 2023, alega violaciones a la independencia judicial y el uso político del aparato fiscal, pero la OEA no tiene jurisdicción sobre cobros impositivos, lo que plantea dudas sobre su efectividad.
Este caso trasciende lo individual y expone las grietas en el Estado de Derecho mexicano: por un lado, resalta preocupaciones legítimas sobre libertad de expresión en un país con historial de hostigamiento a opositores; por otro, subraya cómo magnates como Salinas —con un imperio valuado en miles de millones— usan foros globales para contrarrestar deudas locales. Reacciones en redes muestran una polarización profunda: aliados lo aplauden como defensor de la libertad, mientras detractores lo acusan de hipocresía. Sin respuesta oficial del gobierno hasta ahora, el episodio podría escalar tensiones bilaterales con EE.UU., donde Salinas busca aliados contra lo que llama un “gobierno autoritario”.




