Oaxaca.- Este domingo 11 de octubre la asamblea comunitaria de San Vicente Coatlán se suspendió de tajo. Los comuneros se negaron a entrar al tema de la presa Mujer Solteca (antes Paso Ancho, Bicentenario y Margarita Maza) hasta que las autoridades federales y estatales cumplan los compromisos pendientes de la autopista Barranca Larga-Ventanilla. El rechazo no es nuevo: días antes la comunidad ya había emplazado a Claudia Sheinbaum, Rosa Icela Rodríguez, Adelfo Regino y al gobernador Salomón Jara a presentarse en persona y atender el conflicto agrario con Villa Sola de Vega. Nadie llegó con respuestas de fondo.
El enojo tiene raíz. Desde hace décadas San Vicente Coatlán disputa con Villa Sola de Vega alrededor de 19 mil hectáreas. En 2012, cuando se intentó construir la misma presa bajo otro nombre, una emboscada dejó al menos 10 muertos de la comunidad zapoteca. La asamblea ha denunciado más de 30 asesinatos en los últimos 20 años sin investigaciones serias, además de la falta de consulta indígena conforme al Convenio 169 de la OIT y de una Manifestación de Impacto Ambiental plenamente autorizada. Mientras tanto, Conagua adjudicó el contrato a GAMI (empresa recurrente en obras de la 4T) y el gobierno estatal insiste en que el proyecto abastecerá agua a la capital por décadas, aunque reportes oficiales y de observatorios ciudadanos señalan costos que pueden superar los 15 mil millones de pesos solo en construcción y dudas sobre su viabilidad real.
Lo que se ve aquí no es oposición irracional a una obra de agua, sino el rechazo a un patrón de imposición: se renombra el proyecto, se minimiza el conflicto territorial, se ignoran suspensiones judiciales y se avanza con camiones en zona disputada mientras las promesas de la carretera siguen pendientes. La comunidad ya advirtió que responsabiliza a los gobiernos federal y estatal por cualquier violencia que se reactive. Hasta ahora la respuesta oficial ha sido más anuncios que soluciones concretas.
Discusión sobre este post
Sin posts



