CDMX.- Un ciberdelincuente colgó el 3 de septiembre de 2026, en un foro clandestino, una “muestra gratis” de 12 Mastercard de débito de Santander México —número completo, vencimiento y CVV— para jalar clientes a un paquete mayor por Telegram. Lo documentó el periodista Ignacio Gómez Villaseñor; no hay confirmación oficial del tamaño del lote ni de si esas plásticos siguen vivos. El propio reportero precisó después que el origen no tiene por qué ser el banco: suele ser malware en el celular del cliente, una pasarela de pago agujereada o phishing. Da igual. Con esos tres datos alcanza para gastar en comercios que no piden 3D Secure.
Esto no es un accidente aislado. En abril de 2025, BidenCash ya había volcado más de 66 mil tarjetas mexicanas con datos completos; Santander figuraba entre los emisores. En mayo de 2026 volvió a circular en foros un supuesto dump interno del banco, sin autenticar. Condusef reportó un alza de 18% en reclamos por fraude bancario en el primer tramo de 2026. El patrón es el mismo: el mercado negro opera a cielo abierto, el cliente se entera por un tuit y la institución sale a recordar que “nunca pedimos datos”. Mientras tanto, la compra en línea sigue aceptando plásticos sin segundo factor.
La crítica es simple y no admite eufemismos: si el CVV de débito se regala como muestra comercial, el sistema de pagos mexicano está fallando en la última milla. Ni CNBV ni el banco han publicado, al cierre de esta nota, un comunicado puntual sobre este lote. Quien tenga Mastercard de débito Santander debe revisar movimientos, prender alertas y, ante el menor cargo raro, bloquear y reponer. No es “ciberhigiene”. Es admitir que el plástico ya circuló donde no debía.
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