CDMX.- Ocho meses después de entrar en vigor, la retención del 10.5% (2.5% de ISR más 8% de IVA) que las plataformas digitales deben aplicar sobre los ingresos brutos de las pequeñas y medianas empresas ya está generando estragos. El PAN, a través del diputado Héctor Saúl Téllez, alertó que alrededor de 300 mil MiPyMEs corren riesgo real de desaparecer. En un foro reciente, representantes del sector insistieron en que la Secretaría de Hacienda debe bajar esa tasa de inmediato: el descuento se hace antes de que el dinero llegue a la cuenta del negocio, no sobre las utilidades, y deja sin liquidez a quienes operan con márgenes estrechos.
La medida, impulsada en el Paquete Económico 2026 y aplicada desde enero, amplió las retenciones que antes eran menores y principalmente para personas físicas. Mercado Libre había advertido desde octubre de 2025 que más de un millón de vendedores en línea podían verse afectados por la pérdida de flujo de efectivo, el aumento de trámites para recuperar saldos a favor y la presión sobre costos. Ahora los propios emprendedores confirman el daño: muchos están migrando a canales informales para no sangrar cada venta, y algunos estiman que en un año podrían recortar hasta 30% de su personal. Las PyMEs generan el 68% del empleo formal en el país y ya enfrentan una tasa de mortalidad del 59% en los primeros tres años; esta carga solo acelera el cierre.
Es el clásico reflejo de un gobierno que prefiere cobrar primero y preguntar después. Asume márgenes de ganancia que la mayoría de estos negocios no tiene, castiga la formalidad y empuja a la informalidad a quienes generan empleo y actividad económica. Mientras el discurso oficial habla de apoyar a los emprendedores, la realidad es otra: se asfixia al que vende en línea para llenar las arcas del erario, sin importar cuántos puestos de trabajo se pierdan en el camino. Cobrar antes de dejar crecer no es política fiscal; es un golpe directo a la base productiva del país.
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