¡SCJN declara guerra a los contratos! Ahora todo pagaré entre ex es “violencia de género”
SCJN obliga a analizar con perspectiva de género los conflictos patrimoniales entre ex cónyuges
CDMX.- La Suprema Corte reiteró que en conflictos patrimoniales entre ex cónyuges debe aplicarse perspectiva de género cuando haya indicios de violencia. En el caso concreto —Amparo Directo en Revisión 5422/2024—, validó que no prescribe la acción entre esposos, pero ordenó a los tribunales analizar con lupa reforzada si la mujer firmó documentos en blanco, incluido un pagaré, “bajo presión” antes del matrimonio. Lo que presenta como protección, en realidad impone una presunción de subordinación y violencia que obliga a las autoridades a reinterpretar contratos y voluntades expresadas por escrito a través de un filtro ideológico.
Esta decisión no protege derechos: los distorsiona. En lugar de exigir prueba concreta de vicios del consentimiento —como corresponde en derecho civil y mercantil—, la Corte obliga a presumir desigualdad sistémica y presión por el solo hecho de ser mujer en una relación. El resultado es previsible: mayor arbitrariedad, juicios más largos y la erosión de la certeza jurídica en asuntos patrimoniales. Un pagaré firmado antes del matrimonio deja de ser un instrumento comercial para convertirse en pieza de un relato de victimización que los tribunales deben “reforzar” aunque la evidencia sea débil o inexistente.
La SCJN sigue convirtiendo el derecho privado en campo de batalla ideológico. Bajo el pretexto de perspectiva de género, relativiza firmas, contratos y plazos legales para imponer una visión sesgada que presume culpable al hombre y vulnerable a la mujer por defecto. En un país donde ya cuesta hacer valer un documento, esta línea jurisprudencial no genera justicia: genera inseguridad y desconfianza en el sistema judicial. La Corte debería limitarse a aplicar la ley con imparcialidad, no a reescribirla según narrativas de poder.




