“¡Se les volteó el monstruo!”: CNTE toma aeropuerto en Chiapas y Sheinbaum corre a consultar maestro por maestro para frenar el caos
CNTE toma aeropuerto en Chiapas; Sheinbaum anuncia consulta directa a maestros para definir futuro de la USICAMM
CDMX.- La CNTE volvió a demostrar su capacidad de disrupción este jueves 11 de junio de 2026. Miembros de la Sección 7 bloquearon y tomaron temporalmente el Aeropuerto Internacional Ángel Albino Corzo en Chiapas, con quema de llantas y caos para pasajeros y vuelos. Es parte de una escalada nacional de protestas para exigir la desaparición total de la USICAMM y el regreso al esquema previo a la reforma de 2013.
En la mañanera, el secretario de Educación, Mario Delgado, no dudó en señalar que detrás de estas movilizaciones hay “un interés político” para afectar la imagen del país durante el arranque del Mundial 2026. Acusó que ya se han atendido demandas principales y que las protestas buscan dañar la Copa del Mundo.
Minutos después, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que a partir de agosto se hará una consulta “directa, escuela por escuela”, sin intermediarios sindicales, para definir el nuevo modelo que sustituya a la USICAMM. Dijo que el diálogo con las dirigencias continúa, pero que la decisión final será de las bases magisteriales, sin privilegios para las cúpulas.
El contexto que nadie quiere recordar
La USICAMM nació en la reforma educativa de Enrique Peña Nieto (2013) precisamente para profesionalizar el ingreso, ascenso y reconocimiento docente, combatiendo el nepotismo, la venta de plazas y el control sindical absoluto que existía antes. La CNTE la combatió con todo desde el día uno.
Andrés Manuel López Obrador, en su afán de sumar aliados electorales, abrogó esa reforma en 2019 y devolvió poder a la CNTE. Hoy Claudia Sheinbaum hereda el problema: prometió desaparecer la USICAMM (compromiso de campaña), pero la realidad es que el gobierno ofrece rutas, mesas y ahora una consulta masiva porque no quiere —o no puede— ceder del todo al viejo esquema que la CNTE reclama.
La crítica que duele
Lo más cínico del episodio no es solo la toma del aeropuerto (que afecta a ciudadanos comunes, no solo al gobierno). Es la hipocresía estructural de Morena. Durante años usaron a la CNTE como fuerza de choque contra gobiernos anteriores. Ahora que están en el poder y la coordinadora cobra la factura con métodos radicales, de pronto descubren que “hay intereses políticos” detrás.
Sheinbaum opta por saltarse a las dirigencias e ir directo a las bases. Es un movimiento táctico clásico de divide y vencerás, pero también una admisión de fracaso: si el diálogo cupular funcionara, no haría falta esta maniobra. Mientras tanto, las protestas siguen afectando la vida diaria y la imagen internacional justo cuando México necesita proyectar orden para el Mundial.
En el fondo, este conflicto expone el costo de la política clientelar: crear o empoderar actores radicales para ganar elecciones genera deudas que después se pagan con parálisis, caos y pérdida de credibilidad. La CNTE no es un actor nuevo; es el resultado predecible de años de alianzas oportunistas. Y el gobierno actual, que tanto criticó los “intereses políticos” de otros, ahora los ve reflejados en su propio espejo.
Los datos son claros: promesas incumplidas o a medio camino, movilizaciones que escalan y un intento desesperado por recuperar el control narrativo. El resto es ruido.



