¡Se rajaron! SEMARNAT frena el ecocidio que Sheinbaum y Royal Caribbean vendieron como “salvación” para Mahahual
SEMARNAT rechaza “Perfect Day” de Royal Caribbean en Mahahual
CDMX.- La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) anunció este martes que no se aprobará el megaproyecto “Perfect Day México” de Royal Caribbean en Mahahual, Quintana Roo. La secretaria Alicia Bárcena fue clara: el parque acuático de toboganes, piscinas y atracciones para 21,000 cruceristas diarios no pasará por el riesgo que representa al manglar protegido y al segundo arrecife de coral más grande del mundo.
Hasta aquí, victoria ciudadana. Pero el contexto apesta a doble discurso.
Hace dos años, la propia Claudia Sheinbaum presentó el proyecto como una de las “cuatro grandes inversiones” de miles de millones de dólares vinculadas al Tren Maya. Lo vendió como desarrollo para el sur de Quintana Roo, sin mencionar que implicaba arrasar decenas de hectáreas de ecosistema frágil en una zona ya saturada de turismo. Hoy, ante la ola de protestas, firmas masivas y la denuncia detallada de Greenpeace (más de 100 páginas desmontando la Manifestación de Impacto Ambiental), la misma mandataria dice que le pidió a SEMARNAT “revisar muy bien” porque “no debemos afectar el equilibrio ecológico”.
¿En serio? La científica que presume rigor ambiental promovió un parque temático exclusivo para cruceros extranjeros en un pueblo pesquero de 2,000 habitantes, sabiendo —o debiendo saber— los impactos: manglares destruidos, basura, presión sobre especies protegidas y un modelo de turismo que beneficia a la empresa y deja migajas locales.
Esto no es protección ambiental de oficio. Es daño controlado por presión social. El gobierno federal solo recula cuando la calle y las redes explotan. Exacto como con el Tren Maya: se inauguró entre denuncias de deforestación y ahora nadie quiere recordar los “ecocidios” que costaron.
Mahahual se salvó hoy. Pero la lección es dura: este sexenio sigue priorizando inversión extranjera por encima del territorio. Solo la movilización masiva —no la voluntad oficial— detuvo el ecocidio. Y mientras celebramos, hay que seguir vigilando: el mismo Royal Caribbean ya coquetea con Cozumel y otros proyectos similares esperan en la fila.
Ganamos una batalla. La guerra por el Caribe mexicano apenas empieza.



