CDMX.- El 19 de agosto pasado, apenas abandonó el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, un cargamento de 348 equipos DJI —drones, cámaras y accesorios— fue robado en la zona de Zumpango, Estado de México. Grupo HB, operador de DJI Store México, ya bloqueó todos los números de serie para que nadie pueda activarlos y pidió no comprar ni comercializar esa mercancía. El caso está en proceso legal, pero hasta ahora las autoridades no han dado mayores detalles ni anunciado detenciones.
Que un embarque de tecnología de punta salga “protegido” de la terminal militarizada y termine en manos de delincuentes a pocos kilómetros revela el verdadero estado de la seguridad perimetral. El AIFA se promociona como modelo de control y modernidad; sin embargo, otra vez la mercancía de alto valor se volatiliza en cuanto pone un pie fuera de las instalaciones. No es el primer robo de este tipo en los alrededores: el patrón se repite y las respuestas oficiales brillan por su ausencia.
Mientras la empresa hace lo único que puede —inhabilitar los aparatos y alertar al público—, el mensaje que queda es demoledor: ni la cercanía del Ejército ni el discurso de “aeropuerto seguro” garantizan que la carga llegue intacta a su destino. La inseguridad sigue mandando, incluso a las puertas del proyecto estrella.
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