¡Se zurran de miedo! Senado morenista aprueba el dictamen a la brava el Plan B chafa de Sheinbaum entre insultos, manotazos y votos fantasma
Senado aprueba a empujones el Plan B de Sheinbaum: 24 votos a favor y denuncias de votos encargados
CDMX.- En un martes negro para la democracia mexicana, las comisiones unidas del Senado aprobaron este 24 de marzo de 2026 el dictamen del llamado Plan B de la reforma electoral enviada por Claudia Sheinbaum. Con 24 votos a favor (Morena más Verde) y 11 en contra (PAN, PRI y MC), el texto avanza al pleno. PT brilló por su ausencia parcial, y el show incluyó de todo: manotazos entre aliados, insultos de bajo nivel y “votos encargados” que la senadora priista Claudia Anaya denunció como trampa pura.
Sheinbaum, desde Palacio, ya había marcado el tono: “La gente sancionará” a quien vote en contra y dejó flotando un posible “Plan C” si no pasa. Su mensaje fue claro: quien defienda “privilegios” lo pagará en las urnas. Palabras que suenan a amenaza velada, no a debate democrático. Mientras tanto, en el recinto, el morenista Manuel Huerta soltó lo más bajo del día: “Se zurran de miedo”, agitando un supuesto “detente” de AMLO y Claudia contra la oposición. Nivel de kinder autoritario.
Ricardo Anaya (PAN) no se mordió la lengua: llamó a la iniciativa “la más pobre, chafa y mal hecha” que ha llegado al Senado. Tiene razón. No toca el cáncer real: la intromisión del crimen organizado en elecciones. Tampoco resuelve la sobrerrepresentación. Solo recorta “privilegios” (léase: debilitar contrapesos) y adelanta la revocación de mandato. Un parche electoral disfrazado de austeridad.
El contexto es peor: este es el segundo intento de Sheinbaum tras el fracaso del Plan A en Diputados, donde hasta sus aliados del PT y Verde la dejaron colgada. Ahora firman acuerdos bajo la mesa para salvar la cara, pero las grietas se ven a leguas. Adán Augusto López manoteando a Ignacio Mier en plena sesión es solo la foto del caos interno. Saúl Monreal tuvo que pedir “no satanizar” al PT por si vota en contra. Patético.
Esto no es reforma. Es un golpe de timón para concentrar más poder bajo la bandera de “el pueblo manda”. La gente sí ve cómo votan, señora Presidenta. Y también ve la grosería, las trampas y la pobreza intelectual de quienes hoy deciden el futuro electoral de México. El pleno decidirá, pero el olor a autoritarismo barato ya quedó grabado.



