Secuestrada a plena luz del día: periodista Roxana Berenice Guzmán desaparece en Nanchital, Veracruz
Hombres armados irrumpieron la mañana del 2 de junio en su domicilio en la colonia 1 de Mayo, derribaron la puerta y la privaron de la libertad frente a su familia
Veracruz.- La mañana del 2 de junio, en Nanchital, Veracruz, un comando de hombres armados y encapuchados irrumpió con violencia en la casa de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, directora del portal Pulso Informativo del Sureste. Derribaron la puerta, sometieron a su familia y se la llevaron a la fuerza. El video grabado por sus propios familiares —que ya circula en redes— es desgarrador: se oyen los gritos, se ve el pánico y la impotencia. Hasta el cierre de esta nota, Roxana sigue desaparecida.
La Fiscalía General del Estado abrió la carpeta de siempre y activó un “operativo”. Palabras. Lo mismo que lleva años diciendo en un estado que, bajo el mando de Rocío Nahle, no ha dejado de ser una de las zonas más letales para quien se atreve a informar. Article 19 ya lo exigió con crudeza: acciones inmediatas, búsqueda real y que la labor periodística de Roxana sea línea prioritaria de investigación. Porque aquí nadie cree ya en las “carpetas” que terminan archivadas.
Esto no es un accidente. Es el resultado directo de un gobierno estatal que ha normalizado la violencia contra la prensa. Veracruz lleva años en el ranking negro de agresiones a periodistas, y el cambio de partido en el poder no cambió nada: solo cambió el nombre del que mira para otro lado. Mientras Nahle posa de gobernadora moderna, sus calles siguen siendo territorio de impunidad donde un medio local como Pulso Informativo del Sureste molesta lo suficiente como para que lo silencien con rifles y pasamontañas.
El mensaje es clarísimo y brutal: en este Veracruz “soberano” se puede sacar a una comunicadora de su casa a las seis de la mañana y el Estado responde con un comunicado tibio. Roxana Guzmán no es la primera ni será la última si las autoridades siguen fingiendo que investigan mientras la sangre y el miedo siguen corriendo.
Basta de teatro. Exigimos que la encuentren viva y que los responsables —sean quienes sean— paguen. Porque mientras el gobierno de Morena en Veracruz siga fallando, el periodismo local seguirá siendo un oficio de alto riesgo. Y México, un país donde informar puede costarte la libertad… o la vida.





