CDMX.— Claudia Sheinbaum reconoció tácitamente los problemas de narcotráfico en México al reaccionar a la petición de Trump de capturar a los narco-políticos, pero molesta protestó que “No necesitamos que nos juzguen desde fuera. Sabemos cuáles son los problemas de México y actuamos todos los días y lo informamos. Nosotros rendimos cuentas todos los días”.
Fue la confesión involuntaria del sexenio. Durante años negaron la existencia del narco-Estado, y ahora la presidenta admite en cadena nacional que sí saben cuáles son los problemas. Claro que los saben. Los padecen 130 millones de mexicanos todos los días, mientras su gobierno los administra en lugar de combatirlos.
Ante el emplazamiento directo de Donald Trump para que México por fin exponga, arreste y enjuicie a los numerosos funcionarios ligados a los cárteles, Sheinbaum optó por la salida fácil y vieja del nacionalismo de cartón: victimizarse.
“Nosotros no necesitamos que nos juzguen desde afuera”, dijo molesta. La frase no es defensa de la soberanía, es la coartada perfecta para la impunidad interna. No quiere que la juzguen desde afuera porque adentro nadie la juzga. No hay un solo narco-político de alto nivel detenido por su gobierno. Ni uno.
Y para no hablar de lo que le toca, pidió lo de siempre: que Estados Unidos se haga cargo de su consumo y de sus armas. El clásico “¿y ustedes qué?”. Como si el fentanilo se produjera solo y las armas cruzaran solas, sin la complicidad de aduanas, militares y políticos que su propia 4T controla.
Llegó al colmo del cinismo al exigirle a la Casa Blanca un informe de sus acciones contra el crimen y al acusar a agentes de la DEA de corrupción. La presidenta que rinde cuentas “todos los días” en una mañanera sin preguntas incómodas, exige transparencia al país que sí encarcela a capos y confisca cargamentos. Mientras ella presume resultados, en México los cárteles controlan territorios, cobran piso y ponen alcaldes.
Y remató desestimando la encuesta de News Nation que reveló que una parte de los mexicanos vería con buenos ojos una intervención extranjera contra los cárteles. “Es imposible que el pueblo acepte la injerencia extranjera”, dijo, envuelta en la bandera por el 15 de septiembre.
Imposible no. Lo que es imposible es que el pueblo siga aceptando que lo masacren, extorsionen y desaparezcan mientras el gobierno se escuda en la soberanía para no tocar a los políticos que pactan con el narco.
Si tanto saben cuáles son los problemas, como ella dice, ¿por qué no empieza por exponerlos? ¿Por qué no publica la lista que le pide Trump?



