Sheinbaum acusa de misóginos a quienes dicen que fue a Palenque a pedirle línea a AMLO; le da mucha risa, "es que es muy gracioso, la verdad"
Porque, según ella, sería perfectamente normal reunirse con el expresidente en su santuario de Palenque. Solo que, por supuesto, no lo hizo. Palabra de honor. Guiño, guiño.
CDMX.— Claudia Sheinbaum, con esa sonrisa de quien acaba de escuchar el chiste más gracioso del mundo, ha decidido que cuestionar su peregrinación a Palenque para “buscar línea” con Andrés Manuel López Obrador no es un legítimo escrutinio político, sino misoginia pura. Porque, claro, nada grita “empoderamiento femenino” como reducir las críticas a una supuesta incapacidad de la mujer para decidir por sí misma… mientras todo apunta a que sigue consultando al verdadero centro de poder en Chiapas.
En sus propias palabras, Claudia Sheinbaum dijo durante la conferencia mañanaera del lunes:
“Fuimos a Palenque, porque lo teníamos programado, porque las giras las programamos… Ay, ya fue la Presidenta a pedir línea. Ya desde Palenque están orientando la política nacional. Tiene mucho rasgo de misoginia la verdad, como si la Presidenta no pudiera tomar decisiones del futuro del país.”
Y remata con esa gracia que tanto le causa:
“No tendría nada de malo… pero no me reuní.”
Qué risa, ¿verdad? La Presidenta se carcajea de las “publicaciones” y comentarios que señalan lo obvio: una visita oportunísima justo cuando el país hierve con escándalos, renuncias y presiones que exigen orientación del único que realmente manda.
Porque, según ella, sería perfectamente normal reunirse con el expresidente en su santuario de Palenque. Solo que, por supuesto, no lo hizo. Palabra de honor. Guiño, guiño.
El sarcasmo aquí es involuntario y letal. Sheinbaum acusa de misoginia a quien duda de su autonomía, pero el argumento mismo revela la trampa: en lugar de demostrar con hechos que ella pilota el barco, prefiere victimizarse y reírse de las sospechas.
Como si señalar que una presidenta viaja a rendir cuentas al caudillo anterior fuera ataque de género y no simple observación de poder real. ¿O es que ahora cualquier crítica a un posible titiritero de bata blanca es machismo estructural?
La ironía duele: mientras Sheinbaum se declara ofendida por la idea de que “la Presidenta no pueda tomar decisiones”, sus acciones y timing gritan lo contrario. Ríe, minimiza, acusa misoginia… y sigue gobernando con la sombra larga de Palenque.
Porque si de verdad mandara sola, no necesitaría explicar con tanta gracia por qué no fue a pedir línea. O sí fue. Quién sabe. Ella solo se ríe. Y México, mientras tanto, cuenta los días para ver quién realmente decide el futuro del país.



