Sheinbaum amordaza a la prensa: el Wall Street Journal lo dice sin rodeos y en México ya se ve el asfixia
La editorial critica los lineamientos de derechos de las audiencias de la CRT y el monitoreo a periodistas
CDMX.- El Wall Street Journal no se anduvo con rodeos. En una editorial firmada por Mary Anastasia O’Grady, el diario estadounidense acusó este fin de semana a la presidenta Claudia Sheinbaum de tomar medidas para “amordazar” a los medios mexicanos. La columna, titulada “Sheinbaum Moves to Gag Mexico’s Media”, advierte que la iniciativa de “derechos de las audiencias” convierte a un organismo gubernamental en árbitro de la verdad y da “luz verde a la censura”. No es una nota marginal: es la señal de que el deterioro de la libertad de expresión en México ya traspasó fronteras.
El origen está en los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, puestos a consulta pública por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) —el organismo que sustituyó al extinguido Instituto Federal de Telecomunicaciones— entre el 27 de julio y el 21 de agosto. Exigen códigos de ética, defensores de audiencias, distinción obligatoria entre noticia, opinión y publicidad, y abren la puerta a sanciones. El gobierno insiste en que se trata de proteger al público de “noticias falsas”. Sheinbaum lo ha repetido: “No hay censura”. Pero cuando el Estado se erige en juez de lo que es veraz, la autocensura se vuelve el único camino seguro para los medios.
El mismo gobierno que niega listas negras presentó, a través de la consejera jurídica Luisa María Alcalde, un “análisis” de siete meses sobre una supuesta “red de amplificación digital”. Ahí aparecieron nombres de periodistas como Carlos Loret de Mola, Denise Dresser, Adela Micha, Azucena Uresti y medios como El Universal, Reforma, Latinus y Aristegui Noticias. La oposición y los propios periodistas lo leyeron como lista negra. Rubén Moreira, coordinador del PRI en San Lázaro, advirtió que esos registros ya generan reportes de hostigamiento. Artículo 19 fue más allá: el Estado no debe usar recursos públicos para monitorear, clasificar o señalar a voces críticas bajo el pretexto de combatir la desinformación, y cuestionó la falta de transparencia en la metodología.
Mientras tanto, en asambleas de Morena se escucha la consigna clara: “Ya no veamos TV Azteca”, “bajarle el switch”. El mismo partido que acusa a los críticos de “nado sincronizado” y de coordinarse en chats sale a las calles a organizar el boicot contra el medio que le incomoda. La ironía es brutal.
Esto no es protección de audiencias. Es el control de la narrativa en un momento en que la corrupción y los posibles nexos con el crimen organizado se perfilan como temas explosivos de cara a 2027. La 4T llegó prometiendo acabar con el autoritarismo. Hoy construye, paso a paso, el andamiaje para silenciar a quien moleste. Y cuando hasta el Wall Street Journal lo dice, ya no se puede fingir que es paranoia de la oposición.






