Sheinbaum asegura que la inflación “está contenida” y critica precios altos en Walmart
¡Sheinbaum en modo reality check: “La inflación está contenida… pero el jitomate en Walmart es un robo”!
CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum mandó tres mensajes que resumen la estrategia económica de su gobierno: la inflación “está contenida”, el jitomate no tiene por qué costar 80 o 100 pesos en Walmart cuando en el ISSSTE está a 20, y la tortilla no es “un tema meramente de mercado”. Jorge Máynez, desde Movimiento Ciudadano, ya le mandó carta exigiendo medidas concretas antes de que el kilo de tortilla dé el brinco.
Suena bonito. Pero la realidad, según datos duros del INEGI, es otra.
En marzo de 2026 la inflación anual repuntó a 4.59%, el nivel más alto en año y medio, jalada sobre todo por los precios agropecuarios que subieron 8.77%. El jitomate solo se disparó más del 126% en algunos mercados y hasta 200% en la Central de Abastos entre abril 2025 y abril 2026. Hoy en CDMX el kilo oscila entre 28 y casi 70 pesos, según la Profeco.
Sheinbaum dice que “no hay razón” para que Walmart cobre caro y anuncia acuerdos con productores de jitomate, papa y cebolla. Lo mismo hizo con los gasolineros: “topes voluntarios” al diésel en 28.30-28.50 pesos y gasolina magna “controlada” para que no llegue a 30. Todo gracias a subsidios del erario y pactos que, según ella, mantienen los precios “dentro del rango histórico de 20 años”.
El truco es viejo y peligroso. Las tiendas del ISSSTE venden barato porque están subsidiadas con impuestos de todos. Es dinero público disfrazado de “precio justo”. Walmart y las tortillerías pagan costos reales: diésel más caro por la guerra en Medio Oriente, fertilizantes importados, luz, salarios y, sobre todo, la extorsión y el “piso” que el crimen organizado cobra en el campo y en las carreteras. Eso no se resuelve con “acuerdos” ni con regaños presidenciales.
La tortilla ya ronda los 24 pesos promedio nacional y los productores advierten un aumento de 2 a 4 pesos en los próximos días. Máynez tiene razón en una cosa: no se puede tratar como simple capricho del mercado. Pero tampoco se resuelve con más control de precios ni con más burocracia. Eso solo genera escasez, mercado negro y más presión sobre los que menos tienen.
Sheinbaum repite la receta de siempre: negar la inflación con cifras “históricas”, culpar a intermediarios y especuladores, y tapar el hoyo con subsidios y pactos voluntarios que duran lo que dura la paciencia de los gasolineros o los productores. Mientras tanto, la inflación alimentaria en México ya supera el promedio de la OCDE y la familia promedio sigue recortando la carne para poder comprar el jitomate.
No es contención. Es maquillaje. Y el espejo de la realidad —el ticket del súper— no miente.






