Sheinbaum clava el puñal a las pensiones doradas que AMLO blindó: Tope al 50% del sueldo presidencial y recorte de miles de millones
Sheinbaum envía al Senado reforma para topar pensiones de exfuncionarios en 50% del salario presidencial
CDMX.- En una movida que huele a revancha política, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció este miércoles una reforma constitucional al artículo 127 para capar las pensiones de exfuncionarios de confianza, limitándolas al 50% del sueldo presidencial —unos 70 mil pesos al mes—. Durante su mañanera, Raquel Buenrostro, secretaria de Anticorrupción, soltó la bomba: hay pensionados de la extinta Luz y Fuerza del Centro cobrando hasta un millón de pesos mensuales, mientras que en Pemex y CFE suman miles de millones en egresos anuales. Esto, en el contexto de un gobierno que heredó el apoyo incondicional de Morena al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que protestó furiosamente contra la disolución de LyF en 2009 por Felipe Calderón, acusándolo de neoliberal. Ahora, esos mismos “privilegios” sirven de pretexto para ahorrar 5 mil millones de pesos, supuestamente para programas sociales.
La exposición de Buenrostro fue un desfile de cifras escandalosas: 14 mil exelectricistas de LyF drenan 28 mil millones al año del erario, y casos en Banobras o Nafinsa superan con creces el salario de la mandataria. La reforma no es retroactiva —no tocará a los ya jubilados como la exministra Olga Sánchez Cordero, aliada de Morena— ni afecta a trabajadores de base con contratos colectivos, pero sí promete recortes drásticos para futuros altos mandos. Fuentes oficiales insisten en que esto alinea con la austeridad republicana, pero ignora que el propio AMLO duplicó pensiones a fieles durante su sexenio.
Esta iniciativa es un acto de cinismo puro: Morena, que gritó “represión” contra Calderón por extinguir LyF y sus “abusos”, ahora usa esos mismos excesos para justificar autoritarismo disfrazado de equidad. Es una distracción barata de los escándalos de corrupción en la 4T —como los miles de millones evaporados en Segalmex o el tren Maya— mientras exponen datos sensibles de pensionados, violando privacidad y leyes laborales. Sheinbaum no busca justicia, sino control: un golpe bajo que pisotea derechos adquiridos y revela la doble moral de un régimen que predica austeridad pero vive como reyes.



