Sheinbaum culpa a la “ultraderecha internacional” por el grito de “narcogobierno”: la evasión que ya huele a desesperación
Sheinbaum atribuye acusaciones de “narcogobierno” a una campaña de la ultraderecha internacional
CDMX.- En su conferencia de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a descartar cualquier responsabilidad de Morena o su administración ante las crecientes acusaciones de ser un “narcopartido” y operar un “narcogobierno”. Según ella, todo es una “narrativa pagada” por la ultraderecha mexicana y sectores de Estados Unidos, España, Argentina y Colombia que buscan desestabilizar al país. Lo dijo con la misma fórmula de siempre: cuando aparecen señalamientos desde Washington, lonas incómodas o nombres de funcionarios ligados al narco, la culpa es de una conspiración extranjera. Nunca de los personajes señalados.
El contexto es claro y no viene de “campañas pagadas”, sino de hechos verificados: en abril pasado, el Departamento de Justicia de EE.UU. acusó formalmente al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya (de Morena), y a otros nueve funcionarios de vínculos con el narco, incluyendo supuestas reuniones con “El Mayo” Zambada. Sheinbaum respondió entonces que, sin “pruebas contundentes”, todo era “político”. Hoy repite el libreto mientras el caso Sinaloa sigue abierto y la violencia no cede.
Basta ya de victimismo barato. Llamar “ultraderecha” a cualquiera que exija cuentas no es defensa de la soberanía: es puro cinismo para proteger a los suyos. Mientras la presidenta habla de conspiraciones internacionales, los mexicanos viven la realidad de un país donde gobernadores morenistas son señalados por narcotráfico y el gobierno prefiere atacar al mensajero antes que dar la cara. Esa no es narrativa. Es rendición de cuentas que nunca llega.



