CDMX.- Claudia Sheinbaum aseguró este jueves que el avance de opciones de derecha en América Latina responde a “grupos internacionales” que usan las redes sociales para difundir noticias falsas. Ricardo Monreal, por su parte, reconoció que las sociedades latinoamericanas están reaccionando a la “ineptitud y el populismo de la izquierda”, pero enseguida echó la culpa a Estados Unidos y celebró que ya existe la “vacuna”: la reforma constitucional que permite anular elecciones por injerencia extranjera, impulsada por él mismo y aprobada en la Cámara de Diputados a finales de mayo.
El cinismo es brutal. Durante años, el mismo bloque que hoy gobierna México y que antes decia “benditas redes sociales” cuando le servían para atacar a sus adversarios, ahora las demoniza porque la gente las usa para documentar en tiempo real la inseguridad, la corrupción y el deterioro económico que ellos mismos provocaron. En lugar de explicar por qué en Argentina, Chile y otros países los ciudadanos rechazaron el modelo que ellos defienden, prefieren inventar complots externos. Es la vieja estrategia de quien no quiere rendir cuentas: el problema nunca soy yo, siempre es el otro.
Lo más grave viene con la “vacuna” de Monreal. Una causal de nulidad electoral tan amplia y ambigua, aplicada por un Tribunal Electoral que Morena ya controla, no es defensa de la soberanía: es una herramienta lista para usar si en 2027 las urnas les dan la espalda. No se trata de proteger la democracia, se trata de tener un plan B por si la pierden en las urnas. Cuando un gobierno empieza a culpar a las redes y a preparar mecanismos judiciales para desconocer resultados, no está defendiendo al pueblo: está preparando el terreno para no soltarlo.
Discusión sobre este post
Sin posts



