CDMX.- Ocho años después de la promesa de un sistema de salud “como el de Dinamarca”, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió este martes a las quejas por falta de medicamentos y fallas de equipo hospitalario señalando a otros. Reprochó las críticas en redes “como si no hubiera mejorado”, las atribuyó a “cuentas y cuentas que promueven esta comunicación” y cargó las fallas de equipo a los proveedores, no a la falta de presupuesto. El mismo día el gobierno insistió en que el abasto promedio en IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar supera el 97 % y que quien no reciba su fármaco puede reportarlo al 079 o en recetacompleta.gob.mx.
El discurso oficial no cierra el expediente. El propio subsecretario Eduardo Clark ha reconocido que el incumplimiento de proveedores incide en el desabasto, pese a una compra reportada de alrededor de 332 mil millones de pesos en medicamentos e insumos para 2025 y 2026. La industria, vía Canifarma y AMELAF, ha denunciado adeudos que en septiembre se estimaban entre 6 mil y 14 mil millones de pesos, según el corte; si no se paga a tiempo, la entrega se retrasa. Pacientes con cáncer, entre ellos la asociación Nariz Roja, respondieron en redes que la gobernadora Rocío Nahle sí admitió faltantes, en contraste con el relato de que “no falta nada”.
Culpar al algoritmo no borra la brecha. El Panorama de la Salud 2026 de OCDE, BID y Banco Mundial ubica a México en unas 10 camas hospitalarias por cada 10 mil habitantes, frente a 22.6 en la región y 42 en la OCDE, y con un gasto de bolsillo cercano al 38 %. El porcentaje de abasto que presume el gobierno mide claves en almacén, no la receta completa en el mostrador ni el equipo que sí funciona en el quirófano. Después de dos sexenios, el problema sigue siendo de gestión, pagos y distribución. Llamarlo campaña de redes es la coartada más barata.
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Cómo usuario del IMSS permítanme carcajearme de las declaraciones de la presidente