Sheinbaum defiende la escuela pública como “la mejor”... mientras los políticos de Morena mandan a sus hijos a colegios privados y universidades del extranjero
En un reciente mensaje, la presidenta afirmó que es “falso” que las escuelas privadas ofrezcan mejor educación y elogió la pública y a sus maestros
Tabasco.- Claudia Sheinbaum defendió en un video reciente la educación pública como “mucho mejor” que la privada y criticó a los padres que optan por colegios de paga, asegurando que los maestros mexicanos ofrecen una educación superior.
Sin embargo, el mensaje generó fuerte rechazo en redes sociales por el contraste con la realidad de la élite morenista. La propia hija de la presidenta, Mariana Imaz Sheinbaum, estudió la licenciatura en Historia en la UNAM (pública), pero realizó su maestría en la Universidad de Barcelona y el doctorado en la Universidad de California, ambas universidades públicas de alto prestigio, pero con costos elevados para estudiantes extranjeros que fácilmente superan el millón de pesos entre matrículas, manutención y gastos.
Los hijos de Mario Delgado (secretario de Educación) estudiaron en el Colegio Alemán Alexander von Humboldt, donde la colegiatura ronda los 25 mil pesos mensuales. El hijo de Marcelo Ebrard ha sido señalado por usar instalaciones de la embajada mexicana en el Reino Unido. Y la lista no para ahí.
Ejemplos verificados de la élite morenista
- José Ramón López Beltrán (hijo de AMLO): Derecho en la Universidad de las Américas (UDLAP), con colegiaturas de alrededor de 47 mil pesos por semestre.
- Hijos de gobernadores y senadores morenistas (Monreal, Adán Augusto, Ignacio Mier, Layda Sansores, etc.) en colegios y universidades como ITAM, ITESM, UIA, UDLAP o en el extranjero (EE.UU., Europa, Canadá), con costos anuales entre 250 mil y 1.3 millones de pesos.
Este no es un detalle menor. Es hipocresía pura. Mientras defienden la educación pública como bandera ideológica —a menudo criticando a las privadas como “elitistas”—, los de Morena aseguran a su descendencia las mejores oportunidades que el dinero (público o privado) puede comprar. La educación pública mexicana enfrenta problemas reales: sobrepoblación en aulas, ausentismo docente, huelgas recurrentes y contenidos cada vez más ideologizados. Los mismos que contribuyeron a degradarla (Sheinbaum misma participó en la huelga de la UNAM en los 90) ahora la venden como paraíso.
El mensaje es claro y clasista al revés: “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago”. Predican austeridad y “pueblo bueno” mientras blindan el futuro de sus hijos con colegiaturas inalcanzables para la mayoría. Ese cinismo no educa; genera resentimiento y confirma que, para la 4T, la igualdad es solo un discurso de campaña. El pueblo paga la cuenta, ellos eligen lo mejor. Punto.




