Sheinbaum defiende la “transformación” mientras sus aliados se entregan a EE.UU por narco: el cinismo se le cae a pedazos
Sheinbaum: “Ningún gobierno extranjero arrebatará la transformación”
Kanasín, Yucatán.- En un discurso cargado de demagogia, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que “ningún gobierno extranjero le va a arrebatar la transformación al pueblo de México” y que solo las personas “honestas y honradas” pueden cobijarse bajo ese halo. Lo dijo justo cuando exfuncionarios y presuntos operadores de su círculo enfrentan acusaciones graves de narcotráfico por parte de Estados Unidos, con detenciones como las de Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz, y reportes de que otros ya “cantan” ante autoridades estadounidenses.
El contraste es brutal. Mientras Sheinbaum agita la bandera de la soberanía y acusa a “actores del pasado”, sus aliados cercanos —incluido el ausente gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya— están en el centro del escándalo. Lejos de limpiar la casa, el gobierno opta por la narrativa victimista y el ataque a presiones externas, ignorando que la podredumbre actual no viene de fuera, sino de dentro: impunidad, opacidad en programas sociales y una “transformación” que huele más a protección de intereses oscuros que a honestidad.
Esta retórica ya no convence. Amenazar veladamente con perder “derechos conquistados” si no se alinean con el proyecto oficial solo revela debilidad y autoritarismo. La verdadera transformación sería enfrentar la corrupción interna sin excusas ni cortinas de humo. Hasta ahora, solo hay palabras huecas mientras los hechos —y los detenidos— hablan por sí solos. México merece mucho más que este circo.




