Sheinbaum: del estadio “elitista” al castillo de la FIFA con Infantino y los ricos del mundo
Sheinbaum evita el Estadio Azteca por “elitista” y asiste a la cena de lujo de la FIFA en Chapultepec
CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum justificó públicamente no asistir al partido inaugural de México contra Sudáfrica en el Estadio Azteca (o Ciudad de México) regalando su boleto —el número 001— porque “los boletos son muy caros” y “poca gente puede pagar eso”. Su asiento quedó vacío mientras miles de aficionados llenaban las gradas.
La noche previa o en las horas cercanas al arranque del Mundial 2026, sin embargo, sí tuvo tiempo y disposición para asistir a la cena de gala que organizó Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en el Castillo de Chapultepec. Fue la invitada de honor en un evento exclusivo que reunió a empresarios como Emilio Azcárraga, Carlos Slim Domit y otras figuras de la élite mexicana e internacional.
El contraste es brutal y no requiere adornos. Mientras predica que el fútbol debe ser accesible y que ella es “pueblo”, elige codearse en un recinto histórico con la crema y nata global, en un ambiente de gala que pocos mortales pisan. No es un acto protocolario menor: es una velada de lujo rodeada de poder económico y político, lejos de cualquier riesgo de rechifla o cuestionamiento directo.
En paralelo, la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, sí se expuso en el desfile mundialista por Paseo de la Reforma y recibió abucheos y gritos de inconformidad del público.
Sheinbaum prefiere entornos controlados donde su imagen de “hiperaprobación” no se ponga a prueba. Regala un boleto para posar de austera y cercana al pueblo, pero celebra con Infantino y los de arriba sin problema. Esa es la doble moral en su máxima expresión: el estadio representa al México real que podría abuchearla; el castillo, el círculo que le conviene y donde nadie la cuestiona.
La narrativa de representar a los que “no pueden pagar” se desmorona cuando uno ve dónde elige estar cuando nadie la obliga.



