Sheinbaum destroza las pensiones doradas: ¡De millón a 70 mil pesos, adiós privilegios!
La presidenta Claudia Sheinbaum envía al Senado iniciativa para topar pensiones millonarias de exfuncionarios de alto nivel
CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum impulsa una reforma constitucional para topar las pensiones millonarias de exfuncionarios de alto nivel en entidades como Pemex y CFE, limitándolas al 50% del salario presidencial, unos 70 mil pesos mensuales. Enviada al Senado el 3 de marzo de 2026, la iniciativa promete ahorrar 5 mil millones de pesos anuales para programas de bienestar, excluyendo a trabajadores sindicalizados y fuerzas armadas. Sin embargo, las reacciones opositoras no se hicieron esperar: el senador panista Ricardo Anaya la tacha de “hecha con las patas”, argumentando que el tope debería basarse en la Unidad de Medida y Actualización (UMA) y no en el sueldo presidencial, mientras que el coordinador de MC, Clemente Castañeda, la califica de mera “bandera política” que no resuelve el fondo del sistema pensionario. Por su parte, el priista Manuel Añorve anuncia apoyo, insistiendo en pensiones justas para quienes “trabajaron toda la vida”.
Según reportes, esta medida afectará a más de 700 exdirectivos de la extinta Luz y Fuerza del Centro (LyFC), quienes perciben hasta un millón de pesos al mes, y se aplicará incluso a jubilaciones ya otorgadas, aunque sin retroactividad para reclamar lo recibido. En redes, usuarios y analistas destacan que la reforma, anunciada en febrero durante la mañanera, busca eliminar privilegios de la “burocracia dorada”, pero ignora casos como las pensiones vitalicias de expresidentes o altos mandos judiciales, que siguen intactas. Fuentes confirman que no tocará contratos colectivos, pero sí impactará a unos 2,199 exfuncionarios de confianza en Pemex y CFE.
Esta propuesta huele a populismo puro: mientras Sheinbaum presume austeridad, evade reformas profundas al sistema de pensiones que benefician a millones de mexicanos de a pie, optando por un parche que genera ruido mediático pero deja intactos los verdaderos abusos estructurales. Es un golpeteo selectivo que distrae de la crisis económica, y como dice Anaya, está mal armada desde la base, arriesgando demandas por irretroactividad constitucional. Al final, ¿quién gana? Solo el gobierno en imagen, no la justicia social.



