Sheinbaum dice “no tenemos información” mientras funcionarios de Morena ya cantan ante EE.UU.
“¡Se están vendiendo!”: Morena se desmorona por dentro mientras Sheinbaum dice “no sabemos nada”
CDMX.- El reportaje del New York Times publicado el 27 de junio detalla que al menos una docena de funcionarios electos mexicanos —incluidos gobernadores y legisladores de Morena— han contactado de forma discreta a autoridades estadounidenses para ofrecer información sobre correligionarios en investigaciones de corrupción y nexos con el crimen organizado. Los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal, figuran entre los objetivos principales, según múltiples fuentes cercanas al caso. Claudia Sheinbaum respondió que su gobierno “no tiene ninguna información” de que nadie esté cooperando con el Departamento de Justicia de EE.UU.
El gobierno de Tamaulipas rechazó de inmediato los señalamientos: afirmó que no existe acusación formal ni notificación oficial alguna, que todo se basa en fuentes anónimas y que defenderá el nombre del gobernador por la vía legal. La respuesta oficial se limita a negar y amenazar con demandas, sin presentar pruebas ni abrir una investigación interna que aclare si hay o no filtraciones.
Lo más revelador no es la nota del NYT, sino la reacción del propio partido en el poder: Sheinbaum repite el mismo “no sabemos nada” que ya usó en casos anteriores, mientras el dirigente del PRI, Alejandro Moreno, pronostica sin rodeos que los morenistas terminarán traicionándose entre ellos y acabando en la cárcel “cuando el barco se hunda”. Esa grieta interna —donde algunos prefieren salvar su pellejo cooperando con Washington antes que proteger al partido— expone una dirigencia que ya no controla ni a sus propios cuadros. Las negaciones huecas y la falta de autocrítica no esconden la realidad: el proyecto que prometía acabar con la impunidad está siendo desmontado desde dentro por la presión externa y la supervivencia individual.




