Sheinbaum, el pato Merlín y las madres que nadie ve
La presidenta aseguró que atiende personalmente a los colectivos de desaparecidos, pero sin publicidad. Horas antes, convirtió en espectáculo la visita del pato viral en Palacio Nacional
CDMX.- Claudia Sheinbaum aseguró ayer que recibe personalmente a madres buscadoras de desaparecidos, incluso en casos “muy difíciles”, pero que no hace propaganda de ello. La atención a los colectivos, dijo, corresponde sobre todo a la Secretaría de Gobernación y a la Comisión Nacional de Búsqueda.
Solo 24 horas antes, la misma presidenta había convertido en espectáculo mediático la visita del pato Merlín —mascota viral del Mundial 2026— a su mañanera. Lo recibió en Palacio Nacional, lo presentó ante cámaras, se tomó fotos, lo dejó casi morderla y prometió apoyo a su familia. Todo grabado, difundido y celebrado como gesto humano.
El diputado Gibrán Ramírez lo resumió sin rodeos: “Se le hizo más importante reunirse con un pato”.
Mientras tanto, colectivos de búsqueda tomaron de forma simbólica el Centro de Atención Integral para la Búsqueda de Personas en la Ciudad de México y anunciaron nueva protesta hoy cerca del Estadio Ciudad de México. Exigen disculpa pública porque, según ellos, Sheinbaum se ha burlado de sus movilizaciones y ha minimizado la crisis.
México acumula más de 134 mil personas desaparecidas y no localizadas según el último informe de Red Lupa (mayo 2026). La cifra sigue creciendo. Los colectivos llevan años denunciando falta de resultados, estigmatización y revictimización. No es la primera vez que el gobierno cuestiona sus protestas o sugiere “acarreo”.
La contradicción es brutal y no necesita explicación larga. Cuando se trata de un pato que da likes y portadas, todo se filma y se celebra. Cuando se trata de madres que buscan huesos de sus hijos, la respuesta es “lo atiendo en privado” y “eso lo maneja Gobernación”.
Esa doble vara no es solo mala comunicación. Es una forma de decidir qué tragedias merecen atención pública y cuáles se despachan con frases de manual. Las madres buscadoras lo tienen claro: no piden selfies. Piden resultados. Y siguen esperando.



