Sheinbaum en modo postelectoral: arremete contra Italika, admite ver TV Azteca y ve complots en cada reunión privada
Sheinbaum estalla: “¡Italika arma!” y acusa a Salinas de traición en mañanera
CDMX.- En su mañanera de este lunes 8 de junio, Claudia Sheinbaum volvió a usar la tribuna presidencial para arremeter contra empresas mexicanas y ciudadanos que se atreven a reunirse con extranjeros. Primero se quejó de Italika, la marca de motocicletas de Ricardo Salinas Pliego, acusándola de “armar” motos en México, como si ensamblar miles de unidades y generar empleos directos fuera un pecado capital. Minutos después, con risa nerviosa, minimizó las críticas de TV Azteca y admitió —sin querer— que en Palacio sí ven el canal que tanto pide boicotear. Y remató acusando a quienes viajan a Estados Unidos de ir “a hablar mal de México”, como si cualquier encuentro privado fuera una conspiración contra la patria. Todo esto mientras los resultados de Coahuila siguen doliendo: Morena perdió y el gobierno no lo digiere.
Es patético y peligroso. Una presidenta que debería estar resolviendo la violencia, la inflación o la fuga de inversiones prefiere gastar minutos oficiales en atacar a un empresario que paga impuestos y da trabajo a decenas de miles de mexicanos. La misma que se rasga las vestiduras cuando alguien critica al gobierno en el exterior, ahora usa el poder del Estado para desprestigiar a empresas nacionales. No hay análisis económico, no hay datos, solo rabia y distracción. El “no cala” repetido con carcajada forzada revela exactamente lo contrario: les cala, y mucho.
Esta no es comunicación social, es autoritarismo barato disfrazado de conferencia matutina. Sheinbaum está demostrando que el poder no tolera ni la competencia económica ni la libertad de asociación. Mientras siga usando Palacio como trinchera contra quien piensa distinto, el país seguirá viendo cómo huyen inversiones y crece el hartazgo. El mensaje es clarísimo: en este gobierno, criticar o simplemente hacer negocios sin pedir permiso se paga con linchamiento presidencial. Y México ya está cansado de ese circo.



