Sheinbaum esquiva a la zar antidrogas: el silencio que protege a los suyos
Sheinbaum evade cuestionamiento directo de la zar antidrogas de Trump
CDMX.- En su conferencia matutina del lunes, Claudia Sheinbaum se negó a confrontar las declaraciones de Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos (confirmada en el cargo en enero de 2026 por la administración Trump). Carter afirmó que Washington tiene como prioridad combatir al Cártel de Sinaloa y a los funcionarios o administraciones que lo encubren, incluyendo acciones concretas contra políticos coludidos en Sinaloa —el “clan de Culiacán” que protege a facciones como Los Chapitos y Los Mayos—. La presidenta mexicana se limitó a decir que se trata de “su opinión”, que “no quiere entrar en discusión” y que prefieren resolver diferencias en reuniones bilaterales periódicas, mientras reafirmaba la soberanía sin entrar al fondo.
Este repliegue no es diplomacia elegante: es una maniobra evasiva que deja al descubierto la incomodidad del gobierno ante el señalamiento directo. Carter elogió la cooperación mexicana en operaciones como la que llevó a la muerte de “El Mencho” (con inteligencia estadounidense compartida y ejecución por fuerzas mexicanas), pero fue tajante al advertir que Trump irá por quienes dentro del Estado facilitan al narco, con extradiciones y órdenes de aprehensión en la mira. Mientras tanto, persisten acusaciones públicas contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y su entorno por vínculos con el Cártel de Sinaloa. Sheinbaum ni desmiente ni aclara: solo desvía y minimiza el rol de México en el flujo de fentanilo.
El mensaje de Washington es inequívoco y ya tiene antecedentes de acción: la cooperación real exige limpiar la casa propia, no solo golpes selectivos contra cárteles rivales. Esquivar la advertencia no fortalece la soberanía; la expone como fachada mientras se tolera —o se niega— la infiltración de estructuras criminales en el poder. En un contexto de miles de muertes por sobredosis en EE.UU. y violencia persistente en México, este silencio habla más que cualquier discurso de independencia.



