Sheinbaum golpea a sus aliados PVEM y PT con su Reforma Electoral y se lava las manos: “Quien la quiera apoyar, bien; la presidenta cumplió"
Elimina plurinominales, 25% gasto, sin PREP, más fiscalización, 8 diputados electos por mexicanos en el exterior, baja salarios de diputados locales y regula IA en campañas, entre otros ajustes.
CDMX.— La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este 25 de febrero de 2026 los diez puntos centrales de su iniciativa de reforma electoral, que enviará al Congreso el próximo lunes 2 de marzo. La propuesta, enmarcada como una respuesta a demandas ciudadanas contra privilegios partidistas, elimina las listas plurinominales cerradas, reduce en un 25% el gasto electoral (alrededor de 13 mil millones de pesos de un total de 74 mil millones), elimina el PREP, aumenta la fiscalización, incorpora ocho diputados electos por mexicanos en el exterior, equipara y baja salarios de diputados locales y regula el uso de inteligencia artificial en campañas, entre otros ajustes.
Sheinbaum insistió en que se trata de una reforma de principios, no de ocurrencias, y que no negociará diluciones: “Quien la quiera apoyar, bien; quien quiera mantener el privilegio de las listas, la gente lo va a señalar”. Afirmó que, de no aprobarse, no sería una derrota, sino una victoria porque “la presidenta cumplió”, y que la ciudadanía juzgará quiénes priorizaron privilegios partidistas.
Sin embargo, la iniciativa llega en un contexto de tensión abierta con los aliados clave de Morena —el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT)—, cuyos votos son indispensables para alcanzar la mayoría calificada requerida en ambas cámaras (dos terceras partes) para modificar la Constitución. Sin ellos, Morena no suma los 334 votos en Diputados ni los 86 en el Senado necesarios.
Los puntos más conflictivos para PVEM y PT son precisamente los que más afectan su supervivencia política:
La eliminación de las listas plurinominales cerradas, que obliga a todos los candidatos a competir directamente por el voto popular. El coordinador del PVEM en Diputados, Carlos Puente, reconoció que la propuesta “cambiaría drásticamente la vida interna” de su partido, que históricamente ha dependido en gran medida de esos espacios asignados por cúpulas para colocar a sus cuadros y aliados sin someterse al voto directo.
La reducción del 25% en el financiamiento público a partidos, que impactaría con fuerza a formaciones pequeñas como PT y PVEM (pérdidas estimadas en cientos de millones de pesos anuales), debilitando su estructura operativa y capacidad de campaña.
A pesar de múltiples reuniones en Palacio Nacional —la más reciente sin acuerdo definitivo—, ambos partidos mantienen un rechazo firme a estos cambios centrales. El PT y el PVEM se han levantado de mesas de negociación en desacuerdo, y aunque públicamente reafirman la alianza rumbo a 2027 y 2030, en privado advierten que no cederán en temas que consideran existenciales. Sheinbaum les dio un plazo de reflexión de cuatro días antes del envío formal, pero la mandataria ya dejó claro que no modificará los ejes irreductibles.
Esta fractura pone en riesgo la viabilidad de la reforma. Analistas y legisladores opositores señalan que, sin consenso interno, la iniciativa podría morir en el Congreso o diluirse tanto que pierda su esencia, exponiendo fisuras en la coalición gobernante. La oposición, por su parte, ya califica el proyecto como un intento de concentrar poder y adelgazar instituciones electorales, mientras Sheinbaum lo defiende como una democratización contra “cúpulas” y despilfarros.
En resumen, la presidenta apuesta por presionar públicamente a sus aliados y por el juicio ciudadano si no hay acuerdo, pero el camino legislativo luce cuesta arriba sin el respaldo pleno del PT y PVEM, que ven en la reforma una amenaza directa a su modelo de supervivencia política.



