Sheinbaum grita “¿cuáles fisuras?”… mientras Morena se desangra en público
Sheinbaum niega fisuras en Morena pese a pugnas internas y acusaciones explosivas
CDMX.- En la mañanera del lunes 16 de febrero, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó cualquier desunión en el “movimiento de la transformación”. “¿Cuáles fisuras?”, preguntó con sorna, y remató que “pensamiento único no hay, afortunadamente”. Frase de manual para la tribuna, pero que suena hueca cuando la realidad la desmiente en tiempo real.
En una semana explotaron tres frentes: Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de AMLO, publicó Ni venganza ni perdón, donde acusa directamente a Jesús Ramírez Cuevas —hoy coordinador de asesores de Sheinbaum— de nexos con el “rey del huachicol” Sergio Carmona; la presidenta respondió que ni leerá el libro. Mario Delgado destituyó a Marx Arriaga de la Dirección de Materiales Educativos de la SEP; el funcionario se atrincheró en su oficina y acusó abuso de poder. Y Layda Sansores arremetió contra Ricardo Monreal llamándolo “entrometido”, “nepotista” y “cuida tu chiquero”, tras sus críticas al caos en el Congreso de Campeche.
Negar las grietas no las sella: las pudre. Lo que Sheinbaum vende como “pluralidad” es, en los hechos, una guerra abierta de egos, acusaciones de corrupción y puñaladas entre aliados que deja al descubierto lo que el discurso oficial no quiere ver: un movimiento que prometía unidad y ya llega fracturado a menos de dos años de gobierno. La negación no es estrategia; es ceguera.



