Ciudad de México.— En la mañanera de este jueves, la presidenta Claudia Sheinbaum negó tener “ninguna información” de que el expresidente Andrés Manuel López Obrador prepare un recorrido nacional entre febrero y abril de 2027, calificó las versiones de “falsas” y de “periodismo de ficciones” o “fraude informativo” para debilitar a la 4T… pero inmediatamente después soltó la frase que ya circula como bomba en el oficialismo y en la oposición: “En el supuesto de que quisiera hacer una gira, ¿qué tiene de malo?”
La respuesta llegó justo después de la columna de Carlos Loret de Mola en El Universal, que, citando fuentes oficiales, aseguraba que el “patriarca” de Morena ya afina una gira bajo el pretexto de promover su libro Pueblo (Planeta) y el discurso de “defensa de la soberanía”, pero con el propósito real de apuntalar las campañas guindas rumbo a las elecciones intermedias de 2027, en plazas controladas y preferentemente por carretera para evitar momentos “agrios”.
Sheinbaum fue más allá: comparó el hipotético tour de AMLO con el apoyo que Felipe Calderón ha dado a la gobernadora de Chihuahua. “Calderón viene a apoyar a la gobernadora de Chihuahua y es un expresidente”, dijo, antes de reiterar que “no va a hacer la gira”, pero dejando claro que, si la hiciera, no vería problema alguno.
El mensaje que muchos leyeron entre líneas es contundente: el “escondido de Palenque” puede bajar a las plazas a echarle la mano a Morena cuando quiera, y la presidenta no lo ve como interferencia, “gesto machista” ni “gira del ego”.
Mientras el oficialismo asegura que no hay planes confirmados y acusa a la oposición de inventar el relato para minar al movimiento, la frase “¿qué tiene de malo?” ya se interpreta como luz verde condicional.
¿Será que el “jefe máximo” sigue siendo el que manda, aunque viva en su “Olimpo del Bienestar”? ¿O solo es una defensa de que un expresidente tiene derecho a apoyar a su partido, como cualquier otro?
El plan, según la columna de Loret, incluiría financiamiento vía regalías del libro y posiblemente recursos de Morena, actos masivos ultra-controlados y la certeza de que no hay impedimento legal para que AMLO haga campaña en tiempos electorales. Sheinbaum lo niega… y al mismo tiempo lo normaliza. La batalla por el relato de 2027 acaba de empezar.



