Sheinbaum le cierra la puerta a la CNTE y se refugia en el “espíritu mundialista” mientras los bloqueos y las promesas rotas siguen
Sheinbaum rechaza reunión directa con la CNTE y reprograma visita a Zacatecas por posibles protestas
CDMX.- Claudia Sheinbaum rechazó este lunes 15 de junio, en su conferencia matutina, una reunión directa de la CNTE con la Secretaría de Gobernación. “Por lo pronto no”, respondió. Prefirió remitir el asunto a mesas tripartitas en los estados. Al mismo tiempo confirmó que reprogramó su visita a Zacatecas porque le avisaron de posibles interrupciones por parte de los maestros: “¿Para qué generar un mal momento si estamos en espíritu mundialista?”.
Mientras tanto, la CNTE mantiene su estrategia de presión en la CDMX y alrededores. Maestros tomaron y luego liberaron parcialmente las casetas de cobro de Puente de Vigas (Naucalpan-Ecatepec), Tlalpan (México-Cuernavaca) y San Marcos. En varias de ellas dieron paso libre y pintaron con aerosol la consigna “Abrogación de la Ley ISSSTE 2007” en autobuses, camiones y tráileres. Líderes de la sección en Chiapas advirtieron que se “organizarán mucho más y con más coraje”. Aseguran tener voluntad de diálogo… si los citan.
La CNTE lleva semanas en huelga y movilizaciones nacionales (desde inicios de junio) exigiendo la derogación total de la reforma al ISSSTE de 2007 —que individualizó las pensiones—, mejoras salariales y el fin de esquemas de evaluación y carrera magisterial. Es una demanda histórica del magisterio disidente y fue promesa reiterada de Morena en campaña.
El doble estándar que salta a la vista
Sheinbaum, que en su etapa de activista y candidata marchó junto a la CNTE y prometió revertir esa ley, ahora delega y esquiva. Prefiere hablar de “espíritu mundialista” (en pleno Mundial 2026) que sentarse a negociar de frente. El gobierno insiste en que el diálogo sigue por la vía institucional, pero el mensaje práctico es claro: no bajo presión y no con los líderes que históricamente han usado el bloqueo como herramienta principal.
Por el otro lado, la CNTE repite el libreto de siempre: disrupción en carreteras y casetas que paga el ciudadano común (tráfico, retrasos, molestias), pintas en vehículos ajenos y una huelga que afecta la educación de miles de alumnos sin que se vea un plan alternativo serio. Sus líderes exigen “diálogo de frente”, pero su poder de negociación sigue residiendo en la capacidad de paralizar.
Ambos lados se miran el ombligo mientras el problema estructural —pensiones magisteriales insostenibles, educación de baja calidad en muchas zonas y un sindicato radical que nunca rinde cuentas por sus paros— se enquista. Sheinbaum heredó el problema, lo convirtió en promesa de campaña y ahora lo administra con puras evasivas. La CNTE, cómoda en su eterna oposición, prefiere la calle, el bloqueo y el escándalo antes que cualquier acuerdo que no sea una rendición total.
El resultado es previsible: más bloqueos, más excusas y menos soluciones reales para los mexicanos que ni son maestros ni viven de la política. El “espíritu mundialista” dura lo que dura un partido; los problemas de fondo, no.



