¡Sheinbaum levanta muralla de miedo! Antimotines y bloques de concreto blindan el Mundial contra el monstruo CNTE que Morena creó y ahora no controla
Muralla policial y bloques de concreto blindan el acceso al Estadio Ciudad de México ante bloqueo de la CNTE
CDMX.- Calzada de Tlalpan, a dos kilómetros del Estadio Ciudad de México. Diez filas de antimotines, una grúa cargada de dovelas de concreto, camiones de traslado y vehículos de caballeriza. Eso no es un operativo de seguridad: es una confesión. A 48 horas de la inauguración del Mundial, el gobierno de Claudia Sheinbaum levanta un muro de acero y represión para que la CNTE no llegue al festejo que tanto le costó al país.
Los hechos son claros: la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (secciones 9 y 22, principalmente Oaxaca) bloquea la vialidad principal al estadio exigiendo lo que Sheinbaum y López Obrador les prometieron en campaña: derogar la ley del ISSSTE de 2007, pensiones al 100% con base en el salario mínimo, aumentos salariales reales y respeto a sus plazas. No es capricho de último minuto. Es la factura de años de abrazos, fotos y votos a cambio de nada.
Mario Delgado, titular de la SEP, salió a decir que ya les dieron incrementos y que “regresen a las aulas”. César Cravioto, secretario de Gobierno de la CDMX, habla de “diálogo” mientras los maestros están del otro lado de las rejas. Sheinbaum misma los acusó de “provocación” y de buscar actos violentos. La CNTE responde: “No son nuestras vallas, retírenlas; no buscamos provocar”. Pero la imagen es lapidaria: el mismo gobierno que desapareció a los granaderos ahora los usa —y en grande— contra sus antiguos aliados.
Esto no es un accidente. Es el precio de la demagogia. Morena revivió y empoderó a la CNTE para tumbar reformas educativas anteriores y ganar elecciones. Les prometió el cielo sabiendo que la caja no daba. Ahora, con el Mundial como prioridad de imagen, el “diálogo” se traduce en bloques de concreto y policías. Los ciudadanos de a pie —los que van al hospital, al trabajo o simplemente quieren transitar— son los rehenes de esta pelea entre extorsionadores sindicales y un gobierno que no cumple ni reprime con honestidad.
La CNTE no es santa: lleva décadas chantajeando con paros, vandalismo y ausentismo. Sus líderes viven mejor que muchos ingenieros o médicos, mientras los niños de Oaxaca, Chiapas o Guerrero reciben la peor educación del continente. Pero Sheinbaum y su equipo no pueden hacerse los sorprendidos. Criaron al tigre. Ahora el tigre les muestra los dientes justo cuando más les importa quedar bien ante el mundo.
A horas del pitazo inicial, México ofrece al planeta la peor postal posible: un gobierno blindando un estadio con fuerza pública contra el sindicato que ayudó a ponerlo en el poder. Ni diálogo sincero, ni solución real, ni clases para los niños. Solo murallas, promesas rotas y un Mundial que ya huele a vergüenza.



