Sheinbaum niega operativo del FBI en captura de Ryan Wedding y defiende versión de entrega voluntaria
La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró: “Nunca vamos a aceptar operaciones conjuntas de Estados Unidos o de fuerzas federales en nuestro territorio”
CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum desmintió categóricamente un reportaje del Wall Street Journal que sugería una operación conjunta del FBI para capturar al presunto narcotraficante canadiense Ryan Wedding en territorio mexicano. “Nunca vamos a aceptar operaciones conjuntas de Estados Unidos o de fuerzas federales en nuestro territorio”, afirmó Sheinbaum, insistiendo en que el encabezado del artículo distorsiona la realidad, mientras que el contenido inicial coincide con la versión oficial mexicana de una rendición voluntaria. Esta declaración surge en medio de crecientes tensiones bilaterales, exacerbadas por el anuncio en X del director del FBI, Kash Patel, quien alabó la “ejecución precisa” de sus equipos junto a “socios mexicanos”.
Wedding, exatleta olímpico convertido en presunto líder de una red de cocaína ligada al Cártel de Sinaloa, fue detenido el 22 de enero en México y extraditado a California, donde enfrenta 17 cargos por tráfico y asesinato. Fuentes estadounidenses detallan que agentes del FBI, incluido su equipo élite de rescate de rehenes, participaron directamente en la detención, negociando con Wedding –conocido como “Thor”– y esposándolo antes de su traslado. Sin embargo, Sheinbaum reitera que no hubo intervención extranjera, citando leyes mexicanas que prohíben a agentes foráneos realizar arrestos o redadas, y apunta a una foto en Instagram del propio Wedding como evidencia de su entrega voluntaria.
Este episodio revela las fricciones en la relación México-EU bajo la administración Trump, quien ha amenazado con ataques militares contra cárteles y presionado por mayor cooperación. Aunque Sheinbaum ha cedido en temas como migración y extradiciones exprés de 37 capos, el incidente pone en jaque la soberanía nacional y el nacionalismo de Morena, cuestionando si la “colaboración” no cruza líneas rojas. Analistas ven en esto un riesgo de escalada diplomática, pero también una oportunidad para renegociar términos en la lucha antidrogas, donde México ya ha compartido inteligencia clave.



