Sheinbaum presume que la Magna “no debe costar más de 24 pesos” y que sin intervención gubernamental superaría los 30; revive polémica de “si no les alcanza para Premium, échenle Magna”
Aquella salida generó burlas masivas en redes, con usuarios recordándole que no todos los motores aceptan Magna.
CDMX.— En su conferencia de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo insistió en que la gasolina Magna no debe costar más de 24 pesos el litro y que, de no haber intervenido el gobierno con subsidios y ajustes al IEPS, el precio actual estaría por encima de los 30 pesos. La afirmación forma parte de su narrativa para justificar los apoyos fiscales y los acuerdos con gasolineros, pero llega justo cuando el diésel ya roza los 29.50 pesos y los mexicanos siguen pagando algunos de los combustibles más caros de la región en términos reales.
Sheinbaum expresó:
“Si no estuviéramos interviniendo para apoyar el precio de la gasolina y del diésel, la gasolina estaría en más de 30 pesos al litro, el diésel estaría sobre 32, 33 pesos al litro. […] El precio de la gasolina Magna pues el precio en la gasolina Magna no puede pasar 24 pesos. Que como venía desde el año pasado es el mismo precio desde el año pasado. Ahí estamos apoyando pues en casi 6 pesos, 7 pesos por litro de gasolina. […] En el caso del diésel hasta ahora se puede llegar a un acuerdo de 28, pero queremos bajarlo más. […] Esta semana voy a tener una reunión con todos los gasolineros.”
Sheinbaum presentó la cifra de 24 pesos como un logro “histórico” y “voluntario” de los gasolineros, mientras minimiza el costo que estos subsidios representan para el erario público. Sin embargo, el mensaje choca frontalmente con una declaración suya reciente que desató duras críticas y una avalancha de memes: cuando la gasolina Premium subió de precio, Sheinbaum respondió a los cuestionamientos con un sencillo “pueden cargar Magna” o “si la gasolina Premium está cara, pues compren Magna”. La frase fue interpretada como un desdén hacia los conductores de autos que requieren Premium (muchos de ellos de clase media y flotillas de trabajo) y como un reconocimiento implícito de que el gobierno no puede —o no quiere— controlar el precio de la gasolina de mayor octanaje.
Aquella salida generó burlas masivas en redes, con usuarios recordándole que no todos los motores aceptan Magna sin problemas de rendimiento o que la “solución” consistía en resignarse a un combustible más barato y de menor calidad. Ahora, la misma presidenta que recomendaba “echarle Magna” como alternativa celebra que la Magna se mantenga en 24 pesos gracias a la intervención estatal, mientras advierte que sin ella costaría más de 30. La contradicción es evidente: primero minimizó el impacto de los precios altos sugiriendo el combustible más económico como opción, y ahora usa el mismo combustible como prueba de que su gobierno “protege” a las familias.
El contraste resulta incómodo. Mientras Sheinbaum celebra acuerdos voluntarios y recortes de impuestos para mantener la Magna en 24 pesos, el diésel sigue presionando los precios de la canasta básica y el transporte de mercancías. La reunión que anunció con gasolineros para esta semana busca bajar el diésel de los 29.50 actuales, pero el mensaje central sigue siendo el mismo: “sin nosotros estaría peor”. Críticos señalan que esta lógica de subsidios temporales no resuelve la dependencia de los precios internacionales del petróleo ni la falta de refinación suficiente, y que, a fin de cuentas, el dinero para “apoyar” esos 6 o 7 pesos por litro sale del bolsillo de todos los contribuyentes.
En resumen, Sheinbaum vende como victoria mantener la Magna en 24 pesos y advierte de un escenario catastrófico de más de 30 sin intervención. Pero la memoria colectiva no olvida que, cuando la Premium se encareció, su receta fue simplemente “cargar Magna”. Dos discursos que, juntos, dejan la sensación de que el gobierno celebra controlar lo que antes presentó como problema menor. Los memes de entonces siguen vigentes: al final, siempre termina siendo “échenle Magna”.



