Sheinbaum recibe reclamos: el “pueblo bueno” le grita en la cara el colapso sanitario que ella juró haber resuelto “¡No hay doctores ni medicinas, Presidenta!”
Sheinbaum confrontada en Hidalgo: “No hay médicos ni medicinas”
Tenango de Doria, Hidalgo.- En plena gira para revisar apoyos por las lluvias de octubre, Claudia Sheinbaum fue confrontada sin anestesia por vecinos —incluido un señor de tercera edad con gorra de Morena— que le soltaron la verdad sin filtro: no hay médicos los fines de semana, solo uno atiende a todos entre semana, y no hay medicinas. Hasta cobran 20 pesos por tomarte la presión en el centro de salud.
La Presidenta, visiblemente irritada, manoteó y respondió con el clásico “ahorita voy al hospital a ver qué medicamentos no hay”. Cumplió el teatro: rompió protocolo, se plantó en el Centro de Salud IMSS-Bienestar y, al salir, declaró que hay “80% de abasto” y que el 20% restante es culpa de “un problema con la empresa proveedora”. Solución prometida: el lunes. Como siempre.
Esto no es un incidente aislado. Es el mismo drama que se repite desde hace siete años en miles de comunidades rurales. Desaparecieron el Seguro Popular, centralizaron todo en IMSS-Bienestar y las “Rutas de la Salud”, montaron la mega farmacia que nunca funcionó… y el resultado es el mismo: estantes vacíos, doctores ausentes y gente muriendo de lo que antes se curaba con una receta.
Lo más brutal es que ni siquiera sus propios votantes se tragan ya el cuento. El señor de la gorra morenista lo dejó clarísimo: “el león no es como lo pintan”. Sheinbaum intentó girar la narrativa (con un “eso sí pasa” pero sin ofrecer una solución inmediata y verdadera), pero el video la exhibe: defensiva, arrogante, improvisando sobre la marcha. El mismo gobierno que presume “salud como en Dinamarca” ahora culpa a un proveedor por no surtir un pueblo de la Sierra Madre Oriental.
No hay eufemismo que tape esto. Mientras se gastan miles de millones en programas clientelares y obras faraónicas, la salud de primer nivel se pudre. El “humanismo” que pregonan se convierte en cinismo puro cuando una Presidenta tiene que ir corriendo a un centro de salud porque el pueblo ya no se calla.
Sheinbaum puede prometer que “el lunes queda resuelto”. El pueblo, el de a pie, sabe que el lunes volverá a ser lo mismo. Y cada vez son más los que se hartan de promesas y selfies.



