Morelia.- Desde Morelia, en la entrega de las primeras 931 viviendas del programa Vivienda para el Bienestar, Claudia Sheinbaum volvió a repetir el mantra: no debe haber corrupción ni privilegios en la 4T porque “juramos no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. El discurso, idéntico al del día anterior en Apatzingán, coincidió con el anuncio de renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE, que presentará este lunes ante la Cámara de Diputados tras la investigación de la Auditoría Superior de la Federación por posibles conflictos de interés, colusión y triangulación de recursos en contrataciones del organismo.
El contraste no se limita al INE. Días antes, senadores de Morena pidieron a la SRE acceso al Salón de Protocolo del AICM —el reservado para diplomáticos— y la Cancillería lo rechazó. Sheinbaum respondió con “cero privilegios”, pero la solicitud quedó documentada y el presidente del Senado la calificó de “error garrafal” del secretario técnico. A eso se suman los reclamos de Malú Micher por el acceso a salas VIP de Aeroméxico y los señalamientos recurrentes a figuras del movimiento por casas, viajes y estilos de vida que chocan con el discurso de austeridad republicana.
Mientras la presidenta insiste en que “todo cambió” y que ahora gobiernan por el pueblo, los casos de privilegios y cuestionamientos se acumulan en su entorno y en el de sus aliados. El mantra se dice fácil desde el templete; demostrar que se aplica cuando toca a los propios sigue siendo la parte pendiente.



