Sheinbaum regaña a los Monreal y al PVEM: Su palabra contra el nepotismo se queda en el aire
Sheinbaum reitera: “No estoy de acuerdo” con sucesiones familiares, pero Monreal y PVEM la ignoran
CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido tajante: no está de acuerdo con que familiares directos sucedan de inmediato en cargos de elección popular, recordó que envió iniciativas para prohibir el nepotismo (hasta cuarto grado de parentesco, vigente constitucionalmente desde 2030 y en Morena desde 2027) y pidió explícitamente que “se esperen seis años”. Lo dijo primero ante la insistencia del senador Saúl Monreal de ir por Zacatecas pese a que su hermano David es el gobernador actual, y lo repitió con el PVEM al rechazar el destape de Ruth González (esposa del gobernador Ricardo Gallardo) como candidata en San Luis Potosí. En ambos casos, su postura es clara: “No me parece correcto”, “que se esperen seis años”, “hay que dar oportunidad a otras personas”.
Sin embargo, ni los Monreal ni el PVEM parecen hacerle caso. Saúl mantiene su desafío (“ningún estatuto supera la voluntad popular”, exige encuesta y va “a contracorriente”), Ricardo le advierte públicamente que “está viendo la tormenta y no se hinca” para no dividir al partido, y el Verde avanza con el destape de Ruth sin titubear, incluso cuando Sheinbaum advirtió que Morena evaluará si sigue la alianza. Es un desprecio abierto a la autoridad presidencial: lo que sería impensable con cualquier otro mandatario —y mucho menos con AMLO, a quien todos acataban sin chistar— aquí pasa como si nada.
Esto desnuda la debilidad real del liderazgo de Sheinbaum en su propio movimiento. Llega gritando contra las dinastías y el dedazo, pero las familias poderosas y aliados oportunistas la ignoran sin consecuencias. Si ni los Monreal ni el PVEM ceden ante su palabra explícita, ¿qué autoridad le queda para imponer reglas internas o negociar candidaturas? El mensaje al país es demoledor: en Morena, el poder familiar y las alianzas pesan más que el discurso presidencial.



