Monterrey.- Claudia Sheinbaum llegó este domingo a Monterrey a vender resultados. Samuel García le abrió la puerta del Palacio de Gobierno, posó con Mariana Rodríguez y las hijas, y escribió que siempre es un gusto recibirla “en el mejor estado”. Horas después, el gobernador no apareció en el acto público. La plaza sí. Y no solo con porra.
El encuentro privado está documentado: bienvenida, fotos, agradecimiento por coordinación en seguridad, movilidad, vivienda y salud, más una felicitación por el Segundo Informe. El acto ciudadano, en la Explanada de los Héroes, fue otra película. Sheinbaum encabezó el evento regional de su gira “Honestidad y resultados”. El titular del Ejecutivo estatal no subió al templete.
Esa ausencia no es un detalle de protocolo. En un estado donde el gobernador vive de la imagen, quedarse en la recepción y mandar después un video de gratitud es una decisión política: la foto sí, el escenario compartido no. Mientras tanto, el acto federal se llenó de precandidatos y corcholatas rumbo a 2027. El mensaje quedó claro sin que nadie lo dijera en voz alta: el informe era de la 4T; el gobernador de Movimiento Ciudadano prefirió no prestar el cuerpo.
Lo que sí irrumpió fue lo que el discurso oficial suele empujar al margen. Familiares de personas desaparecidas se manifestaron durante el acto y exigieron atención federal y avances reales en la búsqueda. No es un reclamo improvisado. Colectivos de Nuevo León llevan años documentando una crisis que cifra cerca de 7 mil ausentes en la entidad y más de 133 mil en el país. Monterrey no descubrió el problema este domingo: lo exhibió frente a la presidenta.
Ahí está el contraste brutal. Un gobierno federal que recorre el país hablando de honestidad y resultados. Un gobernador que agradece “trabajo en equipo” en redes. Y madres que no buscan un like: buscan a alguien. Si la coordinación en seguridad funciona como se presume en el saludo de Palacio, la pregunta no es protocolaria: ¿por qué las familias tienen que colarse a un informe para que las vean?
Sheinbaum puede argumentar que la visita es de rendición de cuentas. Samuel, que ya cumplió al recibirla. Ambos pueden tener razón en el trámite. Ninguno sale bien parado en el fondo. Porque un informe que se celebra con sonrisa privada y se interrumpe con fichas de búsqueda no es un triunfo de comunicación: es la prueba de que el Estado sigue llegando tarde a lo único que no admite otra foto.
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