Sheinbaum se acobarda, se esconde y le entrega el Zócalo a la CNTE: el Mundial arranca con vallas, mentiras, cobardía y vergüenza
Sheinbaum admite que ya decidió su asistencia a la inauguración del Mundial, pero la anunciará después; Zócalo sigue cerrado por plantón de la CNTE
CDMX.- A horas de la inauguración del Mundial 2026, el gobierno de Claudia Sheinbaum y Clara Brugada no controla ni el Zócalo de la Ciudad de México. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantiene su plantón indefinido, el Centro Histórico está cercado con vallas metálicas y “paleros” que exigen “visa” para entrar, y la respuesta oficial es patética: “lleguen temprano al estadio” o “vayan a una de las 18 sedes alternativas”.
La propia presidenta admitió en mañanera que “ya tomó la decisión” sobre asistir a la inauguración, pero la revelará “más tarde”. Traducción: le aterra el abucheo monumental que le espera en el Estadio Azteca. Mientras tanto, presume que “el AICM funciona muy bien”, que “México está de moda” y que “la logística está bajo control”. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, le agradeció por “hacerlos vivir en su casa este Mundial tan espectacular”. Qué ironía: la casa está tomada por maestros en paro, con comerciantes del centro histórico exigiendo que quiten las barricadas y turistas varados sin poder acceder al Fan Fest prometido.
Porque sí: el Fan Fest del Zócalo, anunciado como gratuito y abierto, ahora exige boleto previo… que ya se agotó. Personal de la Secretaría de Gobierno capitalina lo confirma en videos que circulan en redes. Clara Brugada solo atinó a decir que “informarán posteriormente”. César Cravioto, subsecretario, sugirió la genial solución de madrugar desde las 7 de la mañana para evitar problemas. En otras palabras: el gobierno no resuelve el desorden, lo traslada al ciudadano.
Los hechos son brutales. No es un imprevisto. Es la consecuencia de años de capitulación ante la CNTE, aliada histórica de Morena. En lugar de desalojar un plantón que afecta a millones, levantan muros y culpan al “público” por no adaptarse. Los comerciantes del Centro Histórico, hartos, exigen que retiren las vallas. Los aficionados pagan boletos carísimos y ahora ni siquiera pueden ver el ambiente en la plaza principal. Y la presidenta, que tanto presume popularidad, prefiere esconderse y ofrecer “sedes alternativas” antes que enfrentar al pueblo en las tribunas.
Esto no es solo un mal operativo. Es la radiografía de un gobierno que prioriza sus pactos corporativos sobre el interés nacional. Hoy el mundo entero estará mirando cómo México “inaugura” el Mundial entre barricadas, mentiras y un Fan Fest fantasma. Sheinbaum y Brugada no solo fallaron en organizar: le entregaron el centro de la capital a quien quiso tomarlo. Y luego se atreven a decir que “va a ser una muy buena inauguración”.
Que nadie se engañe. El verdadero espectáculo no será en la cancha. Será ver hasta dónde llega la cobardía de un régimen que, ante el primer conflicto serio, opta por adaptarse al caos en vez de resolverlo. Bienvenidos al México de la 4T: todo bajo control… hasta que alguien se planta en el Zócalo.



