CDMX.- Claudia Sheinbaum no fue a la 81ª Asamblea General de la ONU. Lo dijo sin adorno diplomático: “hay momentos y momentos”. El mismo argumento sirvió el año pasado. Mientras tanto, el canciller Roberto Velasco sí está en Nueva York y la presidenta ya comprometió su presencia en noviembre en Shenzhen, para recibir la estafeta del APEC que México organizará en 2028. El multilateralismo que reivindica cuando habla de Palestina, Cuba o el veto de los cinco del Consejo de Seguridad se vuelve selectivo: sí al foro comercial con China, no al recinto donde el Comité contra la Desaparición Forzada ya pidió que la Asamblea examine la situación de México.
En la misma mañanera rechazó el informe de la Oficina del Alto Comisionado y del Comité vinculado a la ONU. Sostuvo que el documento no reconoce “avances institucionales” y que la desaparición forzada —la que ordena el Estado— “no es lo que pasa en México”. Distinguió entre desaparecidos, no localizados y gente que se fue de casa “por diversos motivos”. Esa línea jurídica es antigua. El Comité, en 2026, concluyó que hay indicios fundados de desapariciones forzadas cometidas como parte de ataques generalizados o sistemáticos y llevó el caso a la Asamblea. El Registro Nacional sigue contabilizando más de 130 mil personas desaparecidas y no localizadas; solo en el primer semestre de 2026 se abrieron 11,746 reportes.
La crítica no es que viaje a China. Es el contraste: hay tiempo para recoger una estafeta económica y no hay momento para rendir cuentas ante el organismo que documenta fosas, cuerpos sin identificar y familias que siguen buscando. Negar que el Estado “ordene” no borra la responsabilidad de un Estado que no localiza, no identifica y no procesa a la escala del daño. “Hay momentos y momentos” suena a calendario político, no a política de Estado.
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